9 de diciembre de 2013

Nettel: ésta que fui-(Sexenio-Puebla 05/12/13)

Los descubrimientos literarios que he tenido en mi corta vida, siempre han sido fortuitos y extraordinarios.

Hace algunos meses tuve la oportunidad de conversar y compartir el pan y la sal con Guadalupe Nettel. En su conversación pude percatarme de una mujer con fortaleza vivencial, lo que prometía una narrativa con entraña.

Nettel ha incursionado en la narrativa como cuentista.

El cuerpo en que nací es su primera novela y esta se inscribe en un “novedoso género”: la narrativa vivencial; por decirlo de una forma. Con mucho auge recientemente, ahí están Julián Herbert, César Tejeda; por nombrar unos.

El cuerpo en que nací es la novela dentro de la novela.

Es el confrotamiento que Nettel hace con sus distintos “yo” que la convirtieron en la mujer que hoy es.

Nettel -a lo largo de casi doscientas páginas- demuestra al lector cómo la vida es digna de ser novelada, sin tapujos ni pretensiones absurdas.

Aquí puede leerse la infancia y la adolescencia de Nettel: su paso por un Liceo, sus amistades y la distancia que tomó con cada una de ellas; sus complicadas relaciones familiares con su madre, abuela, padre y hermano. Su vida entre dos patrias: México y Francia. Su necesidad de libertad y cómo la encuentra -relativamente-  en el acto de leer y escribir narrativa.

La narrativa como un ejercicio catártico, una de las grandes naturalezas de toda expresión artística está bien plasmada en la novela de Nettel.

El acto ficcional se lo deja al lector. El lector podrá decidir si todo lo contado es ficción o si ésta recae en la idea de plasmar lo narrado como una suerte de revelaciones ante el psicoanalista.

No es una novela que duela, pero sí atrapa y te da un aire de renovación, de pertenencia.

Yo quiero ser miembro del ejército de trilobites y que mi generala sea Nettel.


Una novela auténtica, fresca.

5 de diciembre de 2013

La fotografía hecha poesía-(Sexenio-Puebla 29/10/13)

La fotografía y la poesía podrían ser hermanas; ambas ofrecen imágenes específicas.

Para obtener una excelente toma son horas de espera; mientras que para escribir la metáfora perfecta pueden transcurrir muchos versos.

Charles B. Waite; quien junto con Winfield Scott los cuales –según Casas de la Torre Benigno[1]-, pertenecieron a la última generación de fotógrafos viajeros que aún recrearon los paisajes mexicanos, así como su diversidad cultural.

A Waite, señala Hernández en su nota introductoria al poemario; le interesó capturar imágenes de la gente, dando por igual si fueran pobres o ricos, zapateros o toreros; pero –quizá- las fotos más atractivas para el poeta son las realizadas a las niñas mexicanas, ya que le ofrecen un vaso comunicante con el escritor Lewis Carroll y le sirven para edificar muchas de las metáforas eróticas que contiene este poemario.

Ante la inexistencia de alguna entrevista o una que otra nota, donde Waite compartiera su experiencia mexicana; Francisco Hernández decide crear un diario que sirva para capturar las posibles palabras que Waite escribiría.

Francisco Hernández en Diario sin fechas de Charles B. Waite demuestra una vez su gran capacidad poética al entregar un poemario donde pone -con gran atino- a dialogar a la poesía con la fotografía.

A través de este poemario, el lector conocerá las inquietudes y los motivos que llevaron a Waite a retratar ciertos lugares, así como las sensaciones y el erotismo que le provocó capturar la inocencia y la pureza de las niñas del México porfirista. Hernández logra darle voz a Waite y el lector sentirá que es el fotógrafo quien escribió esto.

Un poemario donde la gran metáfora es la existencia del Diario y donde Hernández tan sólo pareciera el investigador que rescató del olvido las palabras de Waite.

Francisco Hernández ha sido acreedor a diversos reconocimientos como el Premio Poesía de Aguascalientes (1982), el Premio Xavier Villaurrutia (1994), el Premio Mazatlán de Literatura (2009) y en el 2012 fue reconocido con el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Lingüística y Literatura; ente otros. Hernández es uno de los pocos poetas, que sin necesidad de grupo o círculo de escritores ha logrado consolidarse con los años y demostrar que la poesía está más allá de posiciones políticas y/o culturales. De los pocos escritores que puede presumir que sus premios están respaldados por su poesía y no al revés.



[1] http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=4570

30 de octubre de 2013

Una fábula antidepresiva-(Sexenio-Puebla 14/10/13)

Nuevamente Sexto piso y CONACULTA unen esfuerzos para editar un libro más de la colección Sexto piso niños: Los insectos invisibles, escrito por Emiliano Monge e ilustrado por Adrián Pérez Acosta.

A lo largo de 47 páginas Monge cuenta la historia de tres amigos insectos: Hormiga Tigre, Ciempiés Tóxico y Escarabajo Carroñero quienes son presas de la apatía, la desidia y el aburrimiento; lo que les lleva a ser víctimas de la depresión. Viven en automático, aborrecen la escuela, el juego, la lectura e incluso ir al baño. Tres amigos cuyo mayor anhelo de vida es pasar los días acostados viendo el tiempo pasar y sin emitir alguna idea o pensamiento. Sin embargo, todo cambiará para ellos cuando hace su aparición el Sapo Verrugoso, que ve a este trío de amigos como presa fácil. Fortuitamente sólo permanecerá con vida Hormiga Tigre; empero la sobrevivencia no le ayudará a comprender: que vida sólo hay una y seguirá vagando hasta ser condenada a descender al octavo círculo del infierno: el círculo vicioso; donde caen todos aquellos que deciden entregarse a la indolencia, el abandono, la inercia, el descuido y la desgana entre otras malas posturas ante la vida. Frente a este escenario, Hormiga Tigre recupera las ganas por vivir y encuentra las fuerzas para salir de ese octavo círculo del infierno e incluso impulsar a los demás insectos que ahí penan por sus malas decisiones. A partir de aquí Hormiga Tigre se volverá un ejemplo a seguir para los demás y el líder que les enseñara a tener una actitud positiva ante la vida.

Los insectos invisibles de Monge es una historia que logra conjuntar un lenguaje propio de los niños, pero también de los adolescentes y maneja con maestría dos temas importantes en estos días: la depresión y el asunto de los “ninis”.  El manejo de colores en cada una de las situaciones refuerza el contenido del relato.

Una suerte de fábula contemporánea que pretende transmitirles a los niños y jóvenes de México que ante la adversidad siempre está por encima la actitud que uno pueda tener y que entregarse a la desidia, la inercia puede llevarlos a convertirse en seres invisibles, muertos en vida; y en el peor de los casos a ser presas de la depresión.


Un libro altamente recomendable para toda la familia y las edades.

14 de octubre de 2013

Uno de Whiskey para llevar-(Sexenio-Puebla 03/09/13)

Hay novelas que sirven para demostrar un derroche de técnica literaria, otras para graduarse como aprendiz de alguna tradición literaria o de un escritor determinado y algunas más ofrecen una historia que atrapa y/o entretiene al lector. Las mejores, sin duda, son las últimas.

César Silva Marquez ha publicado recientemente en Almadía su novela Juárez Whiskey. Una novela que abandona las falsas pretensiones y se dedica a contar  la historia de Carlos, un ingeniero de treinta años.

Carlos vive en medio de una ciudad donde los descabezados, los desaparecidos y la guerra contra el narcotráfico son el pan de cada día. Sin embargo, Silva Marquez abandona la posibilidad de centrar su historia en el narco y sus consecuencias, para recordar al lector que en medio de la violencia siguen existiendo las historias de personas que intentan sobrevivir a sus infiernos particulares.

Los infiernos de Carlos son amorosos y llevan el nombre de: Belinda quien encarna la derrota amorosa y el tormento de ser su “mejor amiga”, Angélica le rememora que la posibilidad que te dejen por otro es real, Blanca es la típica mujer bipolar y contradictoria; mientras que Gabriela Torres es la única mujer con la cual siente una gran atracción, pues comparten una cierta afición por la literatura, empero es su dentista y nunca sale con sus pacientes. En medio de todas estas historias, está el complejo asunto que significa sobrevivir el día a día: conservar un trabajo no del todo satisfactorio, soportar un dolor de muela extremo, salir a la calle con el riesgo a ser asaltado, secuestrado o convertirse en un daño colateral y aceptar que su vida ha cambiado a partir de un accidente automovilístico donde atropelló a un citadino.

Silva Marquez acierta en tres cosas: la brevedad de la historia; el tono narrativo, casi poético, pues eso le da la hilaridad necesaria para que la historia fluya; y la fortaleza que le da a Carlos, al igual que la jerarquización otorgada a las mujeres de Carlos, donde importa la única que es nombrada con todo y apellido. Su único error consiste en la forma extraña en que Carlos logra salir avante del aquél accidente.


Juárez Whiskey le recuerda al lector que cuando la rutina secuestra la vida, ya nada es capaz de sorprendernos y se corre el riesgo de acostumbrarse –incluso- a las malas noticias. Sin embargo, la vida global está supeditada a los infiernos personales y mientras uno no sea capaz de encontrar el camino, será dependiente a los otros y las circunstancias. 

3 de septiembre de 2013

Manual práctico del español y poético de Hiriart-(Sexenio-Puebla 21/08/13)

Recientemente Tusquets ha reeditado -en su colección Fábula-, Cómo leer y escribir poesía de Hugo Hiriart, que bien podría llamarse Manual poético para aprender hablar y escribir español.

A lo largo de 130 páginas, Hiriart se dirige a un lector aprendiz ya del español, ya de la poesía con el afán de que el primero aprenda español de una forma más didáctica y el segundo aborde el arte de escribir poesía de manera más juguetona.

Con precisión y brevedad, Hiriart enseña a manejar las estructuras básicas de la poesía, el manejo de sinónimos, la comprensión de sujeto y predicado, el uso de la metáfora; entre otras cosas.

Incluso propone estrategias creativas para lograr escribir los primeros poemas, que bien podrían ahorrarle al lector la inscripción a un taller de poesía.

No hay mejor forma de encontrar la voz propia que la intimidad del cuarto propio. A veces, los talleres literarios acaban con la voz poética en pos de un estilo que está de moda o propio de alguna escuela o grupo literario.

Un libro que para iniciados puede ser muy atractivo y práctico, para lectores y estudiantes de letras es una forma light de comprender las estructuras poéticas, mientras que para lectores más avanzados puede convertirse en un libro insípido; sobre todo si están acostumbrados a leer a un Hiriart del tipo El arte de perdurar.


Empero, creo, es un libro que todo docente de letras debe tener para que encuentre las claves de la didáctica literaria que sí posee Hiriart.

21 de agosto de 2013

Una novela árida-(Sexenio-Puebla 16/07/13)

Muchas veces se ha repetido –hablando de literatura- que ya todo está dicho. No hay nada nuevo que contar, afirman. Que la innovación vendrá en el cómo se cuenta una historia, difícilmente en el qué. Sin embargo, hay novelas capaces de tumbar cualquier afirmación o teoría.
El cielo árido (ganadora del XXVIII Premio Jaén de Novela) de Emiliano Monge es una de esas novelas que vienen a recordarnos que aún faltan muchos qué y demasiados cómo por descubrir.

El cielo árido cuenta la vida de Germán Alcántara Carnero, quien a lo largo de la novela se llamará: Nuestrombre, Quienasciende, Elquetiembla, etc. Nombres que aparecerán  según el momento que se esté contando, nombres que servirán para darle fuerza a los hechos que marcaron y cambiaron para siempre a Germán Alcántara Carnero. También es la historia de la Meseta Madre Buena y de cada uno de los co-protagonistas de la historia: Will David Glover, Anne Lucretius Ford, Camilo Mónico el Demónico Macías Osorio, entre otros. Todos ellos son mártires de las decisiones de Germán Alcántara Carnero, quien a su vez es víctima de  la soledad, el rencor, el odio y de un pasado que constantemente lo persigue para recordarle quién es y de dónde proviene, donde la lealtad –quizá- es lo único que une a Germán Alcántara con el mundo. La historia de Germán Alcántara Carnero ha sido fragmentada, pues no importa el todo, sino los múltiples por qué de la vida del protagonista de la historia, como son: el nacimiento de su primogénito enfermo, la desaparición de su hermana, el enfrentamiento con su padre, el encañonarse asimismo un arma, el soportar ver cómo sus perros mueren quemados o el contemplar el asesinato de un hombre.

El cielo árido es la historia de un ser común y corriente que actúa según sus entrañas se lo piden.

El cielo árido de Monge es una novela que convive con varias tradiciones o escuelas literarias. La fragmentación de la historia guarda un diálogo muy cercano con Faulkner y su ¡Absalón, Absalón!; el humor y el trato de los personajes remiten al querido Daniel Sada y sus paisajes; y los personajes, casi fantasmales podría asegurar que son herencia directa de Rulfo.

El cielo árido es una novela compleja, donde el lector puede quedar atrapado por la historia o ser botado por su estructura y estilo narrativo.

Una novela que refresca el mapa literario de México y demuestra que las “nuevas generaciones” están apostando por una mezcla entre la tradición y lo contemporáneo.

17 de julio de 2013

El lado maldito de la hermandad-(Sexenio-Puebla 10/06/13)

Ignacio Padilla –una de las voces más reconocidas de la generación del Crack- publicó, recientemente, bajo el sello editorial Páginas de espuma: Los reflejos y la escarcha; tercera entrega cuentística de la serie Micropedia (Las antípodas y el siglo, y El androide y las quimeras).

A Padilla, desde hace 15 años, le ha preocupado la falta de una verdadera unidad temática a la hora de publicar un libro de cuentos. Los libros que se han editado sobre este género literario, en su mayoría, son un tipo de antología o una reunión de cuentos sin ton ni son. Pocos son los libros que gozan de un verdadero vaso comunicante.

En Los reflejos y la escarcha, Padilla recurre a las figuras de la hermandad, cofradía o camaradería para retratar la parte oscura, malvada y fratricida que conlleva tener un hermano por naturaleza o elección personal.

Aquí todo cabe, no hay tema imposible para Padilla. Desde la pasión -casi diocesana- que genera en un poblado la existencia de un pollo sin cabeza que anda de gira por diversos pueblos y por un descuido de sus amos mure intempestivamente; hasta la historia de cómo un siamés hace todo lo posible por deshacerse de su hermano. La alegría y tristeza que una hermana siente al encontrar –muchos años después- a su hermano, quien ha sobrevivido gracias a una máquina y hace todo lo posible por re-educarlo, pues su proceder es lo más semejante a un robot. Hermanos que se relacionan sexualmente, familias dónde el negocio obligará a que se maten entre sí y la historia fundacional de una ciudad que está llena de misteriosas muertes y triunfos dudosos. Historias que son contadas con una narrativa fina. Relatos que contienen un humor que va de lo cruel a lo absurdo, sin dejar de un lado la ironía; Padilla reúne doce cuentos que atrapan, entretienen y hasta logran causar un cierto tipo de repulsión.

No toda hermandad o amistad es positiva, a veces hay un lado maldito que terminará por enterrar los buenos momentos; impresiones que el lector podría llevarse al leer esto cuentos.

Los reflejos y la escarcha es un libro breve, certero y que deja con ganas de leer la cuarta entrega.


Ignacio Padilla es el cuentista mexicano más españolizado en su escritura y viceversa. Lo que facilita su acceso en el mercado español, porque a pesar de la gran calidad narrativa que inunda al continente americano; aún –en algunos casos- es necesario ser impulsado desde España para cubrir mayor mercado editorial.

11 de junio de 2013

Fey: entre la alegría y el recuerdo-(Sexenio-Puebla 03/06/13)

 I
Corría el año de 1997 y cursaba el sexto de primaria. La Feria de Puebla anunciaba la presencia de Fey en Puebla.
Moría por ir y acabé llevando a mi primo Manolo Bonilla (tenía 8 años, en ese entonces). Un teatro al aire libre, ubicado en el parque Rafaela Padilla, funcionaba como el Teatro del Pueblo; en una de las entradas nos encontraríamos con otros primos míos. Nunca dimos con ellos. Así que mi primo y yo nos formamos para lograr entrar. Con ayuda de otras personas y un poco de astucia, logramos ingresar al foro sin pena y con mucha gloria. El concierto que daría Fey era parte del tour Tierna la noche. Fue grandioso, lo disfrutamos. Al salir, nos encontramos a nuestros respectivos padres con cara de espantados, habían escuchado en la radio que la entrada al concierto estuvo llena de accidentados y como buenos padres pensaron lo peor. Para su tranquilidad estábamos intactos y felices.
Fue un concierto que marcó mi vida.
Fey fue mi primera novia “platónica”, compré todas las revistas en las que llegó a salir como portada, incluso el champú que sacó a la venta. Objetos que aún guardo con mucho cariño. Recuerdo como me daba envidia el niño que salía con ella en el video de Gatos en el balcón.
Fey también fue un buen pretexto para cimentar mi amistad con Ingo Escutia Kobe, un amigo de esos que dan color y sentido a la vida.
Fey llegó para quedarse en mi vida.

II
Han transcurrido dieciséis años de aquél concierto y Fey –después de haber experimentado con la electrónica- regresa a sus raíces poperas y con la gira Todo lo que soy anda promoviendo su más reciente producción: Primera fila, que es una reinterpretación de aquellas canciones que marcaron a una generación entera.
Desde que me enteré que venía a Puebla, busqué contactar a su manager para lograr entrevistar a Fey. Obtuve sus datos, escribí por lo menos 3 correos, 15 tuits y sigo esperando una respuesta. Me desanimé. De una u otra forma, las ganas de ir a verla se extinguían. Me sentí rechazado, ja.
Ingo Escutia Kobe subía a sus redes sociales que iría al concierto, presumía los boletos. Desilusionado, le dije que no iría. Su asombro ante mi ausencia a tal concierto fue el incentivo que necesitaba para animarme a ir.
Una amiga: Montse Báez, sería la compañía. Le gustaba Fey y sus días no han sido lo mejor. Quería darle un motivo para volver a sonreír, aunque fuese un poco sencillo.
El auditorio del Complejo Universitario-BUAP era el lugar. El público asistente que podía verse oscilaba entre los 40 y 25 años de edad. Todos íbamos a recordar viejos tiempos. Un aire de nostalgia se respiraba en los pasillos. Ahí me encontré a la amiga y maestra: la Dr. Alicia Ramírez, a Zeus Munive y Arturo Rueda. Previamente me había quedado de ver con Ingo en el bar del auditorio, sin embargo la lluvia impidió que llegáramos a tiempo. Nos encontraríamos al final. Empero, un reencuentro no tiene sabor si no está lleno de coincidencias. Minutos antes de que Fey saliera al escenario, una mano toca mi hombro y al voltear me percato que Ingo estaba sentado en la fila de atrás, nos separaban tan sólo los asientos. Grata sorpresa.
Fey cantó por hora y media. Media Naranja, Gatos en el balcón, Subidón, Me enamoro de ti, Azúcar amargo, Díselo con flores, Ni tu ni nadie, Te pertenezco, Canela, Tierna la noche, Cielo líquido, La noche se mueve, Muévelo, Desmargaritando el corazón y otras más fueron coreadas por todos los que asistimos. Fey fue toda entrega y nosotros como fans lo agradecimos. Muchos salimos maravillados con la calidad de escenario y de banda que Fey presentó, sin olvidar su voz. A Fey los años le han otorgado mayor calidad, como los vinos.
El retorno de Fey a Puebla será otro gran recuerdo que estoy seguro conservaré en mi memoria, tal y como recuerdo el acontecido hace 16 años.

Y sí, escribo esto con la esperanza de que Fey lo lea y venga a resarcir mi desilusión rota.

3 de junio de 2013

Teo, una fábula musical y poética-(Sexenio-Puebla 27/05/13)

Escribir para niños es toda una hazaña.

Editar un libro para niños que mezcle a la perfección dibujo e historia, en otras palabras que sea una auténtica obra de arte; es digno de ser aplaudido.

Teo y la nota azul cuenta la historia de un gato que anhela dos cosas: alcanzar la luna y tocar  como los jazzistas que tanto admira, pero de su saxofón no sale más que una triste nota azul. Una noche descubre que en el jardín de su casa, se encuentra una nave misteriosa de donde sale la música que tanto le gusta; al entrar contempla -con asombro- un cuarto adornado con las imágenes de sus jazzistas preferidos y una rockola. De pronto, la nave es impulsada mágicamente por su música y transporta a Teo a la luna, ahí encuentra un lugar en el que otros amantes del jazz están ensayando, dichos jazzistas tocan las notas roja, verde, amarilla, naranja, café, rosa y morada; sin embargo sienten un vacío, como si algo les faltara. Es aquí donde Teo hace su aparición y les muestra el dominio magistral que tiene de la nota azul. Juntos logran dar vida a una de las mejores canciones, mientras emprenden el regreso a casa de Teo, al finalizar le prometieron encontrarse la próxima luna llena.
Aquí todo sucede de noche -quizá-, porque la buena música, el buen libro, la gran conversación y el amor se conciben mejor de noche. Y tal vez, porque la noche es el único espacio que tenemos para soñar sin temor a ser interrumpidos.

De noche esperábamos la llegada de Santa Claus, los Reyes Magos y el ratón de los dientes; porque sólo de noche la ternura, la belleza y la inocencia perduran.

Teo y la nota azul nos recuerda que los niños se maravillan con cosas simples y sencillas: los sueños por cumplir; mientras que los adultos cada que aumentan su edad se vuelven más incrédulos y amargos.


Teo y la nota azul fue escrito y dibujado por Peter Kuper, un libro que buscar iniciar a los niños por el mundo maravilloso del jazz, al mismo tiempo que les recuerda que los sueños algún día se cumplen. También es un homenaje a los jazzistas que tanto admira Kuper.

27 de mayo de 2013

¡Ole, ole, ole, ole Villoro y Caparrós!-(Sexenio-Puebla 22/05/13)

Dicen que el fútbol es el asunto más importante de lo menos importante en la vida. El fútbol siempre deberá estar por debajo de los asuntos coyunturales de un país, nunca por encima de los problemas de pobreza extrema o hambre. Nada más real y cierto que eso.

Sin embargo, el fútbol es parte de una sociedad y ayuda a definirla e inclusive a descifrarla.

Sudáfrica 2010 fue un mundial inédito, pues era el primero que se jugaba en tierras africanas. Se hizo tanto ruido alrededor que al final quedó a deber. Para los mexicanos –que gozamos el fútbol- un mundial representa la esperanza de pasar, por fin, a los cuartos de final. Los integrantes de la selección mexicana se convierten en los próceres fugaces de la patria mexicana.

Juan Villoro se ha vuelto uno de los grandes cronistas y teóricos del fútbol y Caparrós es una de las grandes voces latinoamericanas. Uno mexicano, el otro argentino. A diferencia –pienso- de otros deportes, el fútbol es un deporte que no se disfruta sin tener un cófrade con quien intercambiar técnicas, tácticas y frustraciones. Villoro y Caparrós intercambiaron sus impresiones futboleras durante el mundial de Sudáfrica 2010. Y afortunadamente decidieron publicarlas.

Ida y vuelta es un libro que ayuda al lector a comprender el fenómeno social que es el fútbol. Goles, autogoles, contragolpes, jugadas, jugadores, entrenadores, datos históricos, casualidades, supersticiones, experiencias, psicología y filosofía futbolera; todo es narrado y comparado con una prosa natural y sin pretensiones. Es un libro que deja constancia de las jugadas dignas de ser recordadas por su maestría y/o su ridiculez. Y sí, estos dos autores nos recuerdan el fracaso constante que México tiene cada cuatro años y la gran decepción que para muchos significó Argentina y Brasil. Sudáfrica 2010 fue el mundial que sentimentalmente se llevó Uruguay y futbolísticamente ganó España.

También fue el mundial donde se enfrentaron por segunda ocasión México y Argentina, y donde nuevamente perdió México por malas decisiones del  Javier “el vasco” Aguirre. Mientras éramos derrotados por la albiceleste, sufríamos la muerte de Carlos Monsiváis; esa sí fue la gran pérdida mexicana; nos recuerdan los dos novelistas.

Ida y vuelta es un libro muy disfrutable para aficionados y fustigadores del fútbol. Tal vez, después de leerlo entenderán que el fútbol no es tan malo como aseguran.

22 de mayo de 2013

Creo en Aute, porque creo en la poesía-(Sexenio-Puebla 16/05/13)


Yo nunca voy a un concierto sin compañía. Karla Blancarte, nuevamente fue la cómplice –quizá la víctima. El pasado 3 de mayo se presentaba en Puebla Luis Eduardo Aute. A Karla no le gusta la trova, pero acepto ser mi compañera.

Alrededor de las siete de la noche, nos acercábamos al zócalo de Puebla para atestiguar un lleno casi absoluto y mientras los asistentes esperaban la llegada de Aute, en el escenario Iván García, la bella y talentosa Michelle Solano, y Jaime Flores la hacían de teloneros. 

En lo que la gente esperaba y Karla tomaba fuerzas para soportar un concierto de trova; yo andaba tras bambalinas anhelando obtener una foto con el maestro Aute. Minutos antes del concierto, sale del camerino y cual imagen poética, ahí estaba: copa de vino tinto en mano y el aire ondeando su canosa cabellera. La gente del Festival 5 de mayo hacía una valla humana para cuidar su camino, lejos de todo fan; empero de forma educada, le solicité se tomará una foto, la cual aceptó con gran sencillez y maestría.

Siendo las ocho de la noche, la gente coreaba y exigía: ¡Aute, Aute, Aute!, las luces bajaban su densidad y empezaba a proyectarse en una pantalla: El niño y el basilisco, película que complementa a su más reciente producción: El niño que miraba el mar. Sin embargo, pocos son los asistentes que saben que Aute no es un simple cantautor, también es poeta, pintor y cineasta.

Quizá eso explique los silbidos que empezaban a escucharse. Algunos querían oírlo cantar, no una experiencia artística; pienso.

Al término de la película, aparecen Aute y sus músicos, y los aplausos también hacen acto de presencia. Aute conmovido saluda a la gente, agradece con las manos. Los vivas cobraron más fuerza cuando Luis Eduardo aseguraba que tenía muchas conexiones con Puebla, dos de ellas: Fernando Canales –conductor de noticias- y el cantautor Carlos Díaz “Caito”, quien fuera el primero en traer las canciones de Aute a Puebla –quizá el argentino más poblano.

Al terminar la salutación amistosa y oficial, vinieron tres horas de concierto, tres horas en las que los asistentes –algunos no tan conformes- pudieron escuchar todas las canciones de su nuevo disco, alternándolas con viejas conocidas como: Mojándolo todo, Quiéreme, Prefiero amar, Alevosía, Sin tu latido, Anda, Al alba, La belleza, Giraluna, No te desnudes todavía.

Entre canción y canción, Aute se aventuró a ofrecer una serie de sentencias que navegaban entre el chiste y la certeza ideológica: “Yo creo en Dios, porque creo en el sexo. El sexo puro es Dios. Dios es sexo, pues cuando se llega al éxtasis se invoca a Dios: Dios, Dios no pares. Y es que nunca se invoca a Satanás”.

De igual forma, Aute aseguraba a sus escuchas: “otro mundo es posible y está en nuestras manos”. También alentó a que los jóvenes sigan saliendo a las calles a exigir que se corrijan las cosas que algunos adultos han hecho mal; palabras más, palabras menos.

Tres horas llenas de poesía, de protesta y de mucho amor. 

Aute fue toda entrega y habrá que agradecerlo.

Karla fue toda paciencia, todo oído y gran compañía; habrá que premiárselo. Y es que uno nunca va a escuchar algo que no le gusta.

16 de mayo de 2013

Un like para Trino y Velázquez-(Sexenio-Puebla 08/05/13)


El controvertido narrador Carlos Velázquez y el gran humorista e ilustrador Trino, han unido sus talentos para dar vida al cómic: ¿Pichas, cachas o dejas postear? Anti-manual de uso de las redes sociales.

Las nuevas generaciones, incluyendo la mía, -que sería la denominada Millennial o Y[1]-, se ha desarrollado en un mar de tecnologías como son: cd, laptops, cámaras digitales, consolas de videojuego, dvd y la telefonía celular. Elementos que junto algunas series televisión, caricaturas e ídolos del deporte, la música y el cine; forman parte de nuestra educación sentimental.

Recientemente la aparición de las redes sociales, siendo las primeras Hi5 y MySpace; han revolucionado la interacción que el ser humano tiene con el mundo. Facebook y Twitter son hasta el momento las redes sociales que son más utilizadas y quizá, junto con Instagram o Foursquare, se han vuelto ya en las aplicaciones más elementales que no deben faltar en un smartphone, tablet o laptop.

Alrededor de estas redes sociales hay tantos mitos como realidades y estos dos personajes deciden burlarse de cada una de ellas, así como criticar a los usuarios que han convertido a las redes sociales en una parte fundamental de su vida. La rapidez comunicativa, la invención, la libre expresión, la configuración e invención de una identidad, el intercambio de información, la homogeneidad y más son revisados de forma hilarante en este libro; sin olvidar términos propios de las redes sociales como: Trenden topic, hastag, troll, zombie, la creación de eventos, etc.

Con un humor irreverente Velázquez y Trino abordan cómo dichas redes han cambiado para bien o para mal las relaciones que muchos jóvenes tienen con sus congéneres, ya sean novios, amigos o padres. De igual forma, retratan cómo la sociedad se ha comportado ante tal fenómeno. Y sin proponérselo –pienso- invitan a la reflexión, pues al final la espontaneidad y el contenido que dichas redes tienen, proviene de la vida misma.

Sin duda, ¿Pichas, cachas o dejas postear? es un libro que no debe faltarle a todos los usuarios de estas redes sociales y para quienes aún no las conocen, se antoja como una agradable introducción.
O dicho de otra forma, a este libro yo le doy like, lo faveo y lo retuiteo.



[1] Según el número 1 de Algarabía-tópicos: Soy mi generación. Julio-agosto 2011.

8 de mayo de 2013

Del Amores platónicos al Tengo frío-(Sexenio-Puebla 29/04/13)


El pasado viernes 26 abril era la fecha, después de 5 años Julieta Venegas volvía a pisar tierras angelopolitanas.

Julieta es otra compositora que forma parte del soundtrack de mi vida. En esta ocasión no pude concertar una entrevista individual, pero sí acceder a la conferencia de prensa.

Julieta llega una hora antes de su presentación, ante diversos medios locales y nacionales, portando un vestido rosa que denotaba su belleza.

Todos peleándose por hacer una pregunta; algunos hacían constatar el conocimiento de su carrera  y otros una ignorancia total, sin embargo ella atendió a todos con una sonrisa y un humor avante. Ahí comentó que Puebla es el segundo lugar, en México, donde viene a promocionar su más reciente producción: Los momentos, disco donde la cantautora buscó reflejar sus preocupaciones emocionales sobre México, sin ser combativa. Considera que el miedo con el que se vive en México no debe definir nuestras acciones. Comentó que los mexicanos tienen la tendencia a cerrarse ante el miedo y creen que lo que pasa en otros Estados no tiene que ver con ellos, sin embargo tiene que ver con todos; por eso sugiere mirarnos entre todos para lograr que las cosas cambien. Respecto a su parte creativa, Julieta no se considera una compositora conceptual, pues se deja llevar más por su intuición. La inspira todo lo que ve, lee, escucha y lo que le preocupa. Prefiere probar y que la curiosidad la siga llevando en el acto de crear. No cree en las formulas musicales ni en los estilos, cree en contar historias y en las canciones; por eso no se considera alternativa, electrónica, popera o rockera. A Venegas no le incomoda la fama, no cree en ella, prefiere vivir su vida y la música es parte de la misma; tal vez por eso disfruta la inmediatez que las redes sociales otorgan, pues es un lugar donde ella puede compartir sus gustos musicales o lo que está realizando en el día a día. Parte importante de su vida es su hija Simona, a quien le compuso la canción Hoy, que forma parte de Los momentos.

Siendo las 8:30 en punto y durante hora y media, Julieta Venegas  deleitó a sus fans –que abarrotaron el Foro Artístico de la Feria de Puebla 2013- con canciones como A tu lado, Tuve para dar, Amores platónicos, Bien o mal, Despedida, Te vi, Por qué, Limón y sal, Lento, El presente, Eres para mí, Andar conmigo. Preciso mencionar que su actuación formó parte del Festival Internacional 5 de Mayo 2013, tal y como lo hizo la última vez que estuvo en Puebla en el antes nombrado FIP.

Y sí, logré tomarme una foto con ella y accedió a tomarse una foto promocionando la revista UniDiversidad.
***
Contrastante, pero no menos emotiva fue la presencia de Ely Guerra en el Festival Internacional 5 de Mayo el sábado 27 de abril.

Teniendo de fondo el Estadio Cuauhtémoc, una leve llovizna y cerca de trescientas personas, que en palabras de Ely: parecían más mil almas; la compositora cantó canciones como: Peligro, ¿Por qué tendría que llorar por ti?, Tengo frío, Te amo, I love you, Ojos claro, labios rosas, Lucrecia y Rigoberto, Mi condición, Stranger. Mismas que fueron coreadas por sus fans. El momento cumbre y emotivo fue cuando Ely Guerra cantó a capela: Júrame, canción que hizo vibrar a todos los presentes y dejo constancia de la gran voz que ostenta.

Lo que podría haber sido un concierto masivo, se convirtió en uno casi íntimo. Sin embargo, la entrega tanto de Ely Guerra como de sus fans estuvo siempre presente, quizá por eso el concierto duró cerca de dos horas. Quizá la poca publicidad o la lejanía fueron factores.

Ely Guerra, estuvo en Puebla en menos de un mes. La vez pasada lo hizo en el marco del 1er festival 5 sentidos, donde compartió escenario con Natalia Lafourcade, Molotov, Paté de Fuá y Dannah Garay.

 Esta ocasión no viajó con su vida, se hizo acompañar sólo de un guitarrista.

A diferencia de muchos artistas que han participado en el Festival, esta ocasión no se realizó conferencia de prensa con la cantautora. Sólo algunos reporteros que esperaron al final, pudimos obtener una foto exprés con la cantante, misma que se logró gracias a la sencillez de Ely Guerra.
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Aunque Julieta Venegas abarrotó, muchos creíamos que merecía presentarse en el Zócalo; al igual que Ely Guerra.

Ya será para la otra y esperemos que no pasen tantos años para volver a ver a Julieta en Puebla y Ely tenga un escenario que esté a la altura de su calidad.

30 de abril de 2013

La brevedad de Bali y Figueiras-(Sexenio-Puebla 15/04/13)


Cortázar –haciendo una analogía con el box- decía que la novela se gana por puntos, mientras que el cuento es por knockout. La herida en el cielo, libro más reciente de Rowena Bali, es un ejemplo claro de ello.

A lo largo de veintiocho cuentos, cuya extensión va de una a cinco páginas, Bali recurre a la ironía, al retrato de lo grotesco y el absurdo para relatarle a lector un sinfín de historias que pueden robarle una sonrisa o provocar en éste una sensación de rechazo. Historias que van desde un preso que ansía volver a la cárcel para retomar las lecturas que dejó pendientes e hizo todo lo posible para lograr su retorno; la de una mujer que envuelta en celos asesina a su marido y a una mujer sin tener memoria de ello; la de un hombre cuya excitación sexual consiste en la suciedad que cubre a su amada o la de poner al pene a realizar un discurso afirmativamente falocéntrico. 

Bali decide reunir una serie de cuentos –escritos desde su adolescencia hasta la fecha- cuyo vaso comunicante, principalmente, es su estética y estilo personal; haciendo a un lado una unidad temática, que bien podría ser la comunión de la fantasía con el absurdo. La brevedad de estos cuentos ha permitido que Bali mezcle con gran astucia una prosa fina y grandes líneas de poesía pura.
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Otro ejemplo de brevedad al estilo Cortázar, es la que práctica Mauricio Montiel Figueiras en su libro La mujer de M, publicado por la editorial independiente Taller Ditoria.

A lo largo de 64 mini páginas, Figueiras escribe distintas historias cuya protagonista es la mujer de M. Esta serie de relatos, según contó el autor en la FIL-G 2012, forma parte de un proyecto twittero, donde El hombre del tweed (cuenta que él mantiene a la red social) narra cómo ve la vida de esta mujer solitaria de un pueblo, donde ella es la única habitante. Sin este antecedente, La mujer de M podría pasar como un cuento bellamente onírico, donde M podría ser nuestra mujer imaginaria.

El gran atino de esta serie de relatos es la técnica con la cual fue concebido, pues pareciera que los 140 caracteres del Twitter tuvieron mucha influencia en su escritura.

La herida en el cielo y La mujer de M, son dos libros que divierten, atrapan y embellecen la experiencia por el mundo del cuento y el relato.

15 de abril de 2013

Cinco minutos con una Mujer divina.-(Sexenio-Puebla 08/04/13)


I
Pueden correrte de tu casa o castigarte la semana/ pueden prohibirte las bebidas, pero tú eres dueño de tu vida eran las líneas que me atraparon y me hicieron voltear a ver quién cantaba. Una voz, sumamente dulce, era dueña de unas palabras que cubrían mi extraña necesidad de rebeldía. A partir de ese momento, Natalia Lafourcade se convirtió un componente importante de los artistas que conforman el sound-track de mi vida.
Natalia Lafourcade no tiene miedo a experimentar con los ritmos, ha aprendido a dominar diversos instrumentos, produce y arregla canciones de otros artistas, ha colaborado con un sinfín de artistas como Julieta Venegas, Celso Piña, Eugenia León, Liquits e incluso ha incursionado en la actuación.
Vive por y para la música.
A grandes rasgos, ella es Natalia Lafourcade.

II
Hace un mes me había enterado que se realizaría en Puebla el Festival 5 sentidos, cuyo elenco estaba conformado por Molotov, Ely Guerra, Paté de Fuá, Dannah Garay y la más importante para mí: Natalia Lafourcade. En cuanto pude compré los boletos en primera fila, para admirarla de cerca.
Conforme se acercaban los días la sensación de poder conocerla en vivo, hacerle unas cuantas preguntas iba alimentándose dentro de mí. Decidí escribir a todos los medios posibles, buscando hacerle una entrevista. Una posibilidad se vislumbró días previos al concierto; empero no era nada concreto. Un día antes del concierto recibo un correo electrónico donde me avisaban que mi petición había sido autorizada. Tendría quince minutos para poder entrevistarla.
Los nervios se adueñaron de mí.
No dormí del todo, mi cabeza calibraba las posibles preguntas que podría hacerle en tan poco tiempo.

III
Será un día memorable, pienso al levantarme de la cama.
Karla, una amiga valiosa sería la compañía, la cómplice de este gran día.
Llegamos temprano al auditorio, pues la hora pactada para la entrevista era 3:30 pm; sin embargo se retrasó todo.
Al parecer Natalia llegó un poco tarde al auditorio, pues unas horas antes se encontraba en el Df recibiendo terapia en su brazo derecho, como dejaba ver en Instagram.
Antes de poder entrevistarla, el club de fans de Natalia Lafourcade: Bosque de Chamoy iba a tener su convivencia. Un club muy curioso, muchos de ellos no rebasaban los 25 años y mientras esperaban su turno, concursaban por obtener algunos objetos que solamente un club de fans logra conseguir: gorras promocionales, sencillos promocionales, etc. Algunos de los chicos que asistieron a esa convivencia venían de Xalapa, otros más eran poblanos. Otra cosa curiosa, era que muchos de ellos poseían el reciente disco de Natalia Lafourcade: Mujer divina. Un homenaje a Agustín Lara. Yo esperaría que tuvieran sus discos anteriores, pues las canciones de Agustín Lara son muy lejanas a ellos. Sin embargo, eso indica que uno de los objetivos de Natalia se está cumpliendo: acercar a las nuevas generaciones al gran compositor.
La espera se ha vuelto eterna, estamos sin comer. El club de fans tuvo cerca de media hora de convivencia más el acceso al soundcheck. Afortunados ellos, pensaba.
A esta espera se ha agregado la compañía de una ex-alumna y ahora amiga: Ivonne, acompañada de su novio Alain.
Entre los retrasos y el caos propios de un evento así -más siendo el primero para la compañía productora IMAE- se hicieron presentes.
Mi entrevista había sido pasada al concluir el evento y al término de la rueda de prensa.
Natalia Lafourcade fue la que abrió el evento. Muchos esperábamos que antecediera a Molotov o a Ely Guerra.
Aventurera, La fugitiva, Amar te duele, En el 2000, Limosna, Cursis melodías, Un derecho de nacimiento y Azul fueron parte de las canciones que brindó al público asistente. Número similar al que presentó en el foro Indio del Vive Latino de este año. Natalia disfruta estar en el escenario y lo dejo ver, se movía con naturalidad y bailaba con una sensual ternura algunas de las canciones. Natalia fue entrega total. Muchos nos quedamos con ganas de más canciones.
Al terminar su entrevista, salimos corriendo al área de prensa para presenciar la entrevista general a todos los medios y después tener mis ahora, por las prisas, cinco minutos para poder entrevistarla brevemente. La conferencia de prensa también se retrasó, Natalia estaba recibiendo terapia en su brazo derecho. Mandaba pedir paciencia a la prensa, la cual supo esperar. Era una de las más buscadas.
Pasada la casi media hora de espera, arriba Natalia y todos los medios le piden que pose para la foto. Luego vienen las preguntas acerca de su nueva producción. Natalia responde con naturalidad, pero con amplia seriedad. Parafraseando a Nietzsche, Natalia se toma con seriedad aquello que de niña le divertía, le inquietaba. Mujer divina, quizá ha sido el disco que más la catapultado musicalmente y es un disco que le permitirá ir de girar por toda Sudamérica, también quiere llevarlo a Estados Unidos y Europa. Quiere promocionarlo dónde y cómo se pueda. Quiere recordarle al mundo entero lo valioso que era y es Agustín Lara. Al terminar su gira, espera retirarse a vacacionar su natal Coatepec, para después emigrar a Canadá a darle forma a su siguiente disco. 

IV
Por fin, se va la prensa y es mi turno. Todo el mundo tiene derecho a sus quince minutos de fama, yo estoy presenciando mis cinco minutos de felicidad, de lograr un sueño: conocerla y poder entrevistarla.
Cuatro preguntas son las que pude hacerle y aquí las comparto:

-Has dicho muchas veces que tu disco de Mujer divina así como las colaboraciones con Alondra de la Parra, ha sido para ti como un despertar hacía México, junto con la canción de Un derecho de nacimiento. ¿Cómo te ha acercado todo esto con la juventud?
Natalia: Siento que la canción me acercó bastante. Fue una canción súper linda, porque generó mucha identificación de muchos jóvenes, de mucha gente. Creó un vínculo especial, fuerte. Es una canción muy bonita y de todas mis canciones, creo es la única con un sentido político, social, pero también humano, muy honesto; llena de mucha humildad y buena vibra. No es ninguna canción que esté atacando a nadie en específico, sino que habla de ponernos en causa, de perfilar nuestra energía hacía realizar cosas lindas y positivas. Ha sido una canción que -además de acercarme mucho con la gente-, me hizo sensibilizarme y conectarme ante muchas situaciones, por el hecho de haberla creado con la gente al pedirles en twitter que mandaran sus opiniones acerca de lo que pasa en México, de lo que les gusta o no les gusta. Componerla. Empezar también a analizar qué lo que quería decir y cómo decirlo. Fue un gran reto hacer esa canción, de todas mis canciones es a la que más dedicación le puse. Las otras  se daban en ratos pequeños de inspiración y quedaban bonitas, pero esta exigía más.

-¿Consideras que hay una Natalia Lafourcade antes y después de Un derecho de nacimiento?
Natalia: Sí, es una canción importante. Desde el hecho, que ahora al momento de componer trato de enfocarme un poco más en los mensajes de mis canciones. Ya no se trata sólo de escupir una canción.

-A partir de esta canción ¿te consideras una artista con compromiso social?
Natalia: Mi música jamás fue demasiado tirada hacía la política o hacía la crítica de la misma, ni nada. Pero sí, ahora me siento más comprometida que antes; en cuestión de que tengo la fortuna de poder subir y cantar en un escenario, de transmitir algún mensaje, de tener seguidores en twitter. Entonces sí trato de cuidar mucho qué es lo que hago, digo y comparto, aunque sigue siendo mi perspectiva y mi compartir desde mi vida, desde una experiencia de amor y desamor, intriga, algo que me guste o no me guste de la vida, de lo que veo, de lo que respiro y a través de eso generar algo lindo.

-¿Qué sigue para Natalia Lafourcade?
Natalia: Mi siguiente inédito que ya lo estoy preparando con composiciones que ya tengo y otras que quiero realizar todavía y ver que sale.

V
Al terminar la entrevista, le pido me firme uno de mis discos. Quisiera que me firmara todos, pero entiendo que hay prisa. Al siguiente día tiene que dar un concierto en San Luis. Le doy a firmar Mujer divina; luego –Karla y yo- le regalamos una pequeña copa de talavera poblana con dulces típicos, también le obsequió los últimos dos números de la revista UniDiversidad, le gustan y posa con ellas para la foto.
Al final, le pedimos la foto del recuerdo.
Posteriormente le mostramos unas imágenes del Museo Casa de Alfeñique y con el fin de que se anime a grabar ahí uno de sus videos. El lugar se presta con la temática de tu disco, le decimos. Le encanta la parte de la casa, me agrada más el piano; nos dice.
El trato ha sido ameno. Es una mujer muy sencilla, tiene los pies bien plantados en la tierra. Irradia ternura. Siempre tiene una sonrisa para todos. Incluso, antes de irse, recibe a un par de jóvenes que dicen venir desde Colombia exclusivamente a verla y le regalan un mándala tridimensional de alambre[1], acompañado de una gran explicación. Tiene tiempo para todos. Convivir con la gente que la escucha le da energías. A uno lo deja con ganas de conocerla más a fondo.


[1] Usados hace más de 3.000 años como elementos de contemplación y meditación. De origen Hindú, simboliza la infinidad de los cambios y la armonía del universo. La Flor de Loto o Mándala como se ha mencionado, se colapsa y se expande produciendo una gran cantidad de increíbles formas. http://arteajna.wordpress.com/nuevo-mandalas-tridimensionales-de-alambre/

8 de abril de 2013

¡A beber palabras!-(Sexenio-Puebla 04/04/13)



La columna pasada –so pretexto de Abismo de Ana Belén Barradas- escribí acerca de las nuevas voces poblanas que han ido emergiendo en los últimos años.

Si a Pedro Ángel Palou le debo, en gran medida, mi acercamiento a muchos de los autores que han pasado por mis manos y hoy son parte de mi biblioteca personal. A Jaime Mesa le agradezco mi aproximación a esas prosas poblanas que exigían lectores y encontraron espacio en la antología narrativa Piezas cambiantes. Una de esas voces es la de Eduardo Sabugal. A raíz de esa antología vinieron una serie de ediciones donde Arturo Ordorica, Juan Carlos Reyes y Sabugal tuvieron la oportunidad de publicar su primer libro de cuentos.

Sabugal es uno de esos pocos autores que goza del cine, la música, la cultura popular, da clases, conduce programas de radio, degusta la buena bebida, goza de viajar, ejerce la crítica literaria y cinéfila; empero permanece alejado del “mundo literario”, rara vez se le verá como parte del público en las presentaciones de libros. Tampoco es un autor que se haya cocinado en los tradicionales talleres literarios. Sabugal es un escritor de cepa, de los hechos a la antigua y todo eso está plasmado en su prosa. Por eso leerlo es toda una aventura y dar una opinión literaria sobre su obra se antoja muy insolente.
Sabugal juega a ser Dios mientras escribe y lo deja muy claro en Liquidaciones.

A  los personajes de estos cuentos, les otorga el libre albedrío  necesario para que se entreguen al placer, lo disfruten y como cruel ironía paguen –posteriormente- una condena líquida. Dime qué tan amplio es tu deseo y te diré cuán tan alta será tu condena; pero también dime qué bebes y te describiré quién y cómo eres; parece reflexionar Sabugal en esta colección de cuentos.

Vino, pulque, té, leche, café y whisky son los protagonistas de Liquidaciones, pero también la propuesta estética de este libro; pues cada cuento pretende adueñarse de los efectos y las propiedades de las bebidas y convertirlas en palabras.

La narrativa de Sabugal es la más poblana de todas, ya que su manejo variado de técnicas narrativas, sus amplias y detalladas descripciones y su juego con las estructuras le dan un barroquismo narrativo a Liquidaciones, sin dejar a un lado esa universalidad tan apreciada recientemente.

Un libro que puede atrapar o ahuyentar al lector, pero que al final deja una grata sensación.

5 de abril de 2013

Abismo, metáfora de la rutina-(Sexenio-Puebla 04/03/13)


Puebla vive una oleada literaria, afirmó Mario Martell recientemente. Afortunadamente son más las voces jóvenes que alzan la mano, muchas de ellas con proyección nacional.

Los comandantes de la nueva generación narrativa son Jaime Mesa y Eduardo Montagner; después –con apoyo de Mesa y por arma una buena narrativa- aparecieron con mayor ahínco los nombres de Yussel Dardón, Javier Caravantes, Eduardo Sabugal, Juan Carlos Reyes, Arturo Ordorica y Alejandro Badillo; en su mayoría escritores forjados en la tradición de los talleres literarios, otros más se fueron fabricando en las sombras de sus cuartos. Muchos de ellos han obtenido premios nacionales de gran importancia y otros más forman parte del amplio y valioso catálogo de Tierra Adentro. Voces que prometen mejor futuro para la vida literaria en Puebla.

Lejos de cualquier taller literario, aparece la novela: Abismo de la joven narradora Ana Belén Barradas, quien se lanza al ruedo con tan sólo 20 años de edad y cuya obra fue escrita con tan sólo 16 años de edad.

Abismo cuenta la historia de Alan –un joven escocés de 27 años- quien goza de una vida casi perfecta, hasta que un día su vida cambia y por azares del destino llega al mundo de Etnega, donde se maravillará con la belleza de los paisajes y durante su estancia –Alan- logrará conocerse más a fondo y así comenzar a valorar todo aquello que conocía como vida, pero la rutina le impedía comprender su valor real; uno de esos grandes tesoros es el amor que le tiene a su esposa Aeryn.

Ana Belén Barradas, sin duda, es parte de la generación que vio o leyó los libros de Narnia, Puente a Terabithia o El señor de los anillos; pues en esta breve novela deja ver esa herencia, ya que recurre a la creación de un mundo fantástico poblado por seres extraordinarios como lo son los gnomos, de la misma manera inventa el lenguaje de esos habitantes. Sin embargo, eso no es lo valioso de esta novela, lo plausible es cómo se sirve de una pequeña metáfora para darle vida a una breve novela: Etnega; ése mágico lugar como alegoría del espacio a donde todos quisiéramos escaparnos y mandar todo a volar o como sinónimo de ese viaje interno que todos necesitamos. Y debajo de todo eso, aparece la invitación a valorar y cuidar nuestra naturaleza, así como el amor.

Abismo es una buena primera novela que deja ver las capacidades narrativas de Ana Belén Barradas. Ahora toca esperar una segunda novela donde sean más los recursos literarios y/o estéticos manejados por la autora.

4 de marzo de 2013

Lía y su guía para perder el miedo-(Sexenio-Puebla 25/02/13)


Escribir libros para niños es una empresa difícil y delicada.

Existen editores y escritores que menosprecian la capacidad de entendimiento que un infante puede tener y deciden entregar textos pobres, sin mucha carne. Afortunadamente aún quedan escritores y editoriales que creen en una calidad textual y gráfica.

La editorial méxico-española: Sexto piso, sigue apostando por la novela gráfica como un género netamente literario y ha ido creando, poco a poco y a pasos agigantados, un catálogo de gran calidad. Con esta colección buscan cubrir al público infantil, adolescente y adulto. Una de las fórmulas que les ha funcionado es la de invitar a escritores mexicanos a crear una historia profunda y fuerte para niños -de temáticas actuales- y a ilustradores mexicanos para acompañar al texto. Los ojos de Lía de Yuri Herrera es uno de los títulos que se agregan a este valioso catálogo.

Con un lenguaje sencillo y una bella narración, Yuri Herrera cuenta la historia de Lía, una niña que disfrutaba de mirar todo lo que le rodeaba y se maravilla por las formas y colores de cada objeto que observaba, hasta que un día su entorno recibe una alteración: la violencia en las calles. Los adultos y la televisión empiezan a hablar de estos hechos, mientras que sus padres hacen todo lo posible por ocultarle esa triste realidad a Lía. Dicen que la verdad, aunque trates de ocultarla, termina por asomarse y así le pasa a Lía, un día al salir de la escuela se encuentra con un tumulto de gente que rodean a un hombre que yace muerto en el asfalto. A partir de este momento, la actitud de Lía ante sus padres, así como la percepción que tiene del mundo cambia para bien y busca la forma de perder el miedo y empezar a componer -desde su trinchera-, las cosas para poder regresarle a sus ojos la belleza que tanto disfrutaba admirar.

Los ojos de Lía es un cuento –para niños y adultos- que ofrece salidas para confrontar nuestra realidad y perder el miedo. Es cierto que ahí está la violencia, pero depende de nosotros que las cosas sigan de esa forma, una de las tantas reflexiones que nos ofrece este libro. Nunca menospreciemos la inteligencia y comprensión de los niños, pues siempre nos llevaremos gratas sorpresas debidas a la gran visión que poseen; tal vez en su “inocencia” están las soluciones que los adultos necesitamos para transformar nuestro presente, pareciera ser la otra reflexión que arroja el texto de Yuri Herrera.

Los ojos de Lía es el libro que los padres necesitan para compartir tiempo de calidad con sus hijos.

25 de febrero de 2013

Amor tras bambalinas (Sexenio-Puebla 11/02/13)


No hay Historia no que no esté llena de pequeñas historias y no existe personaje que no tenga cosas que ocultar; son algunas de las pequeñas ideas que surgen al leer la más reciente obra de la escritora mexicana Mónica Lavín: La casa chica (Planeta, 2012).

La casa chica combina con gran precisión y fineza los hechos históricos con la ficción para contarle al lector una serie de historias amorosas que “quizá” pudieron haber sucedido en México, tal y como se cuentan en este libro, entre los años de 1930 a 1950.

El lector que se acerque a La casa chica podrá conocer la parte amorosa y protectora del expresidente de México: Miguel Alemán; la fortaleza amorosa que Frida Kahlo tenía para amar fervorosamente a Diego Rivera y al mismo tiempo sostener grandes amoríos con personajes como Nickolas Murray; o el amor diocesano que Emilio “El indio” Fernández le tenía a la actriz Olivia de Havilland, razón por la cual rebautizó a una de las calles de Coyoacán como Dulce Olivia. Sin dejar a un lado la pasión, devoción y el desenfreno amoroso que existía entre Manuel Rodríguez Lozano y Abraham Ángel. O los pleitos amorosos e intelectuales que José Vasconcelos tenía con Enrique Gómez Carrillo por el amor de Consuelo Suncín, quien al final sería la viuda del escritor Antoine de Saint-Euxpéry.

Historias que transcurrieron tras bambalinas de esa Historia que se estudia en las primeras etapas escolares. Relatos que gozan de gran verosimilitud y donde cuesta trabajo ubicar dónde comienza lo ficcional y dónde lo real.

Quizá faltó contar la obsesión amorosa que Agustín Lara le profesaba a María Félix.

La casa chica como una metáfora de ese México que todos tenemos certeza de su existencia, pero que nos negamos a ver. Relatos que retratan cual fotografía a ese México amoroso, pasional, perverso y desenfrenado que cobró vida lejos de toda mirada.

La incursión de Mónica Lavín con la narrativa histórica sigue siendo exitosa, como demostró anteriormente con Yo, la peor y Las rebeldes; las cuales han alcanzado un gran número de ventas. Esta nueva obra –sin lugar a dudas- cubrirá las expectativas de muchos lectores, pues la casa chica está inscrita en el inconsciente colectivo de los mexicanos.

Un libro muy rico, disfrutable e imperdible y que estoy seguro ayudará a muchos a comprender el origen de muchas de las decisiones que cambiaron a México.

El huracán Yoani (Diario Milenio/Opinión 25/02/13)


No diré que soy Yoani, menos aún que “todos” lo somos. Esas consignas suelen gritarse a coro, y ella prefiere hablar en voz bajita porque así sus palabras llegan más lejos. Tampoco la conozco, pero hace años que leo sus escritos como quien los encuentra embotellados en mitad del mar. Suelen ser líneas simples, cotidianas, valientes. Si en otras latitudes los blogs suelen servir para buscar lectores, hacer amigos o matar el hastío, Yoani Sánchez bloguea por necesidad, aun si el precio a pagar es vivir perseguida y estigmatizada por una dictadura seguramente menos fuerte que ella, si ya se ve de qué lado está el miedo.
¿Ventila acaso el blog y la cuenta de Twitter de Yoani secretos de Estado, información clasificada o intimidades de los mandamases? No es preciso ir tan lejos, ni mucho menos, para imantar la paranoia de esbirros y soplones, ahí donde el poder tiene ojos que atraviesan paredes y no existe el derecho a la intimidad. Bastaba con abrir una ventana y convidar al mundo a asomarse a su casa. Antes que en podios, plazas y manifiestos, la realidad detrás del discurso oficial se revela en detalles tan insignificantes como el estado actual de la alacena o el trámite de un simple documento oficial. Medio mundo, por tanto, se enteraba cada vez que a Yoani le era negado el permiso de salida.
Lo de menos —o acaso lo de más— era si a la bloguera se le había distinguido con algún premio o reconocimiento internacional. Estaba castigada, como una niña desobediente. Y se quedaba al fin sin el viaje ni el premio, pero jamás callada. Cierto que casi nadie en la isla-guardería podía, ni aún puede, acceder a su blog —excepto, claro está, los polizontes al servicio del régimen—, aunque para ese caso cada uno tenía su historia por contar. ¿Cómo evitar, al fin, que se multiplicaran blogueros y tuiteros dispuestos a abrir nuevas ventanas? Gracias a eso, pudimos asistir a más de uno de esos infames “actos de repudio”, donde el desobediente y su familia son acosados, agredidos y golpeados por una horda de siervos de la tiranía, perfectamente coordinados y disciplinados, si bien nunca bastantes para imponer silencio a los proscritos.
Hace ya una semana que Yoani Sánchez anda de viaje. Nos lo avisó con tiempo, de manera que el día de su partida no era ya solo ella la emocionada. Tuiteó sin freno desde el aeropuerto, todavía incrédula y muy probablemente con el alma en un hilo. Unas horas más tarde, ya en tierra brasileña, la sonrisa de Yoani cruzando los portones del aeropuerto de Salvador de Bahía daba la vuelta al mundo, plena de la alegría pegajosa de quien se estrena como mayor de edad y ya descubre un planeta distinto.
La travesía de Yoani por Salvador, São Paulo y Rio de Janeiro ha exhibido no sólo su candor y bravura, sino asimismo la fragilidad de ese régimen férreo que ahora menos que nunca puede hacerla callar y se vale de turbas de fanáticos locales, curiosamente coordinados y disciplinados a la manera de los actos de repudio. Pero he aquí que sus gritos, pancartas y consignas no alcanzan para arrebatarle la sonrisa. Al contrario, asegura, nada es mejor que estar en uno de esos sitios, para ella aún rarísimos, donde cada quien suelta su opinión sin pagar consecuencias. Y el punto es que las turbas carecen de opinión, especialmente cuando sirven a un amo que no las pertrechó con argumentos.
Hoy día, Yoani Sánchez no tiene que afanarse para que su mensaje llegue lejos, si para eso ya cuenta con el rebaño de malquerientes que se turna para hostigar sus actos y darles un enorme realce involuntario. Se trata a todas luces de una gira triunfal, y de ello da constancia el terror desbocado de un régimen vetusto y bravucón, dictadura dinástica cuyo líder actual no titubea en arrogarse “autoridad moral”: manía vieja, por cierto, entre los moralistas autoritarios.
Hace rato que vi las fotos recentísimas de Yoani en Instagram. Copacabana, Ipanema, Pão de Açucar, Leblon: parajes todos mágicos cuando se miran desde unos ojos en tal modo sedientos de universo. Nadie puede vencer a una mirada así, ni a una sonrisa así, ni a una voz empeñada en hacerse entender quedito y despacito. No es cierto, pues, que “todos” seamos Yoani, pero habemos legiones dentro de sus zapatos. En dos palabras simples: qué emoción.