21 de diciembre de 2014

Palou y mi regreso al Benavente-(Sexenio-Puebla 28/08/14)

I
La vida es un ciclo y muchas veces un eterno retorno.

Dicen que no debe regresarse al lugar que te hizo feliz y, creo, tampoco debemos retornar al terreno que nos dejó un pasado lleno de desagradables experiencias.

El pasado 21 de agosto pisé nuevamente las instalaciones del Colegio Benavente, una institución que formó parte de mi educación inicial. Ahí aprendí a rezar y a volverme ateo. También entendí que sólo eras uno más de la lista si no tenías: los zapatos deportivos del momento, la prenda de marca más popular o un promedio aceptable. El clasismo y elitismo en su más pura expresión y condición.

Sin embargo, a veces, es necesario regresar al lugar que causó mis heridas más profundas para acelerar el proceso de cicatrización o al menos encontrar un reconcilio con el pasado.

Pedro Ángel Palou impartió una conferencia en el auditorio de dicha institución,  mejor ocasión para cicatrizar mi pasado no pudo existir.

II 
El Benavente siempre fue referencia como uno de los colegios organizadores de kermeses y grades inauguraciones deportivas. No lo recuerdo como un difusor o promotor del arte y la literatura. Por eso me resultó impactante y atractivo que estuvieran invitando a una conferencia impartida por un escritor.

Ante un auditorio con una asistencia apreciable, Palou habló acerca de la relación y diferencias que la “novela histórica” tiene hacía con la Historia, de igual forma compartió sus procesos y bases teóricas en las que fundamenta y construye su “ficción documentada”.

Para el autor de Pobre patria mía, la novela Los de abajo es el primer antecedente de novela histórica, mientras que Pedro Páramo contiene una mínima destilación de novela histórica.

De igual forma, Palou aseguró que la buena y atractiva literatura (de índole ficcional) siempre tendrá su origen en el miedo, el problema o la tragedia.

Por otro lado -contrario a la opinión de muchos-, Palou está seguro que nunca habíamos estado mejor: las nuevas generaciones han leído más que sus antecesoras, ahí están grandes títulos como Harry Potter o Los juegos del hambre; por citar algunos. Otra ventaja con la que cuenta la juventud, son las redes sociales -una suerte de cajas de resonancia- pues se ha convertido en una gran herramienta para informarse, expresarse y formar su propio criterio.

Palou, aprovechó para recordar que estamos viviendo una época donde los  grandes críticos -esos mandarines de la cultura- se han extinguido y ahora el individuo es quien opina sobre lo que lee, observa y escucha en revistas emergentes y/o electrónicas, y redes sociales; llegando a las mismas conclusiones que “esas voces autorizadas”, pero con más frescura.

Terminada la conferencia vino una sesión de preguntas y la firma de libros, donde me percaté que Palou es bien leído en el Benavente.

III
He vuelto al Benavente y parto de él con una sensación de evolución en sus procesos educativos. Ojalá en su ideología también.

Es también de resaltar que los tiempos han cambiado.

En mis tiempos de estudiante del Benavente, un crimen habría sido permitir que un egresado del Instituto Oriente fuera a impartir cátedra a dichas instalaciones. Hoy fue posible.

Las pregunta que queda es: ¿Y el Instituto Oriente por qué no tuvo a bien a invitarlo?


Sin duda, hay que aplaudir que el Benavente haya invitado a un escritor como Palou, ojalá continúen con esa dinámica, pues hay muchos escritores poblanos que podrían impartir cátedra ahí: Fritz Glockner, Jaime Mesa, Ángeles Mastretta e incluso buscar un acercamiento con Sergio Pitol. E incluso muchos artistas plásticos como José Lazcarro, Gerardo Ramos Brito, Sary Haddad, Raymundo Sesma o José Bayro.