21 de diciembre de 2014

La transmigración de los cuerpos-(Sexenio-Puebla 20/01/14)

Recientemente se ha estado hablando de una nueva generación literaria. De igual forma, se dice que la literatura mexicana está teniendo un “renacimiento” o “resurgimiento” y que ésta tiene nuevos y mejores embajadores que sus antecesores.

No creo en tal renacimiento o resurgimiento.

La literatura mexicana nunca ha estado muerta, está muy viva. Más bien, hay autores comerciales, otros son marginales y unos más han entendido que es posible contar historias que atrapen, sin necesidad de sacrificar ritmo, contenido, verosimilitud, actualidad temática y funcionalidad con dos tipos de lectores: los críticos y académicos que quieren novelas que entren dentro de sus rasgos “estéticos” y los que necesitan una historia capaz de mantenerlos pegados al libro y dejarles un grato sabor, como lo es Yuri Herrera y su novela La transmigración de los cuerpos (Periférica, 2013).

En medio de una ciudad paralizada, gracias a una epidemia que ha azotado a un país entero, viven las familias Fonseca y Castro; peleadas entre sí y en búsqueda de uno de sus miembros: Romeo Fonseca y la Muñe Castro, respectivamente. Ambas familias recurrirán al Alfaqueque para que logre localizarlos y él será quien les informe que por azares del destino: están muertos y en posesión de su familia enemiga. A partir de aquí se desarrollarán una serie de vericuetos donde las mentiras, la tragedia, el sexo y la redención serán los ingredientes de una historia que se desarrollará en los lugares más sórdidos y donde el tugurio o la vecindad abandonada parecerán los espacios más idóneos para encontrar un poco de paz. Junto a esta historia central, está una secundaria: la del Alfaqueque y  La Tres Veces Rubia, en la cual el verbo y el sexo son los componentes que mantienen la relación.

Con un ritmo avasallador Yuri Herrera relata una historia que acaricia al género detectivesco y donde la ficción roza con la realidad, debido a la crudeza con la cual es contada, aunado a la utilización de un lenguaje cotidiano.

Una novela que recuerda el estilo narrativo de Daniel Sada, pero que el autor logra esconder a la perfección, gracias a la brevedad y velocidad propias de la historia.


La transmigración de los cuerpos es una de esas novelas que toma amplios elementos de la triste realidad que envuelve a países como México, para apropiarse de la misma y así lograr construir ficciones universales.