30 de abril de 2013

La brevedad de Bali y Figueiras-(Sexenio-Puebla 15/04/13)


Cortázar –haciendo una analogía con el box- decía que la novela se gana por puntos, mientras que el cuento es por knockout. La herida en el cielo, libro más reciente de Rowena Bali, es un ejemplo claro de ello.

A lo largo de veintiocho cuentos, cuya extensión va de una a cinco páginas, Bali recurre a la ironía, al retrato de lo grotesco y el absurdo para relatarle a lector un sinfín de historias que pueden robarle una sonrisa o provocar en éste una sensación de rechazo. Historias que van desde un preso que ansía volver a la cárcel para retomar las lecturas que dejó pendientes e hizo todo lo posible para lograr su retorno; la de una mujer que envuelta en celos asesina a su marido y a una mujer sin tener memoria de ello; la de un hombre cuya excitación sexual consiste en la suciedad que cubre a su amada o la de poner al pene a realizar un discurso afirmativamente falocéntrico. 

Bali decide reunir una serie de cuentos –escritos desde su adolescencia hasta la fecha- cuyo vaso comunicante, principalmente, es su estética y estilo personal; haciendo a un lado una unidad temática, que bien podría ser la comunión de la fantasía con el absurdo. La brevedad de estos cuentos ha permitido que Bali mezcle con gran astucia una prosa fina y grandes líneas de poesía pura.
***
Otro ejemplo de brevedad al estilo Cortázar, es la que práctica Mauricio Montiel Figueiras en su libro La mujer de M, publicado por la editorial independiente Taller Ditoria.

A lo largo de 64 mini páginas, Figueiras escribe distintas historias cuya protagonista es la mujer de M. Esta serie de relatos, según contó el autor en la FIL-G 2012, forma parte de un proyecto twittero, donde El hombre del tweed (cuenta que él mantiene a la red social) narra cómo ve la vida de esta mujer solitaria de un pueblo, donde ella es la única habitante. Sin este antecedente, La mujer de M podría pasar como un cuento bellamente onírico, donde M podría ser nuestra mujer imaginaria.

El gran atino de esta serie de relatos es la técnica con la cual fue concebido, pues pareciera que los 140 caracteres del Twitter tuvieron mucha influencia en su escritura.

La herida en el cielo y La mujer de M, son dos libros que divierten, atrapan y embellecen la experiencia por el mundo del cuento y el relato.

15 de abril de 2013

Cinco minutos con una Mujer divina.-(Sexenio-Puebla 08/04/13)


I
Pueden correrte de tu casa o castigarte la semana/ pueden prohibirte las bebidas, pero tú eres dueño de tu vida eran las líneas que me atraparon y me hicieron voltear a ver quién cantaba. Una voz, sumamente dulce, era dueña de unas palabras que cubrían mi extraña necesidad de rebeldía. A partir de ese momento, Natalia Lafourcade se convirtió un componente importante de los artistas que conforman el sound-track de mi vida.
Natalia Lafourcade no tiene miedo a experimentar con los ritmos, ha aprendido a dominar diversos instrumentos, produce y arregla canciones de otros artistas, ha colaborado con un sinfín de artistas como Julieta Venegas, Celso Piña, Eugenia León, Liquits e incluso ha incursionado en la actuación.
Vive por y para la música.
A grandes rasgos, ella es Natalia Lafourcade.

II
Hace un mes me había enterado que se realizaría en Puebla el Festival 5 sentidos, cuyo elenco estaba conformado por Molotov, Ely Guerra, Paté de Fuá, Dannah Garay y la más importante para mí: Natalia Lafourcade. En cuanto pude compré los boletos en primera fila, para admirarla de cerca.
Conforme se acercaban los días la sensación de poder conocerla en vivo, hacerle unas cuantas preguntas iba alimentándose dentro de mí. Decidí escribir a todos los medios posibles, buscando hacerle una entrevista. Una posibilidad se vislumbró días previos al concierto; empero no era nada concreto. Un día antes del concierto recibo un correo electrónico donde me avisaban que mi petición había sido autorizada. Tendría quince minutos para poder entrevistarla.
Los nervios se adueñaron de mí.
No dormí del todo, mi cabeza calibraba las posibles preguntas que podría hacerle en tan poco tiempo.

III
Será un día memorable, pienso al levantarme de la cama.
Karla, una amiga valiosa sería la compañía, la cómplice de este gran día.
Llegamos temprano al auditorio, pues la hora pactada para la entrevista era 3:30 pm; sin embargo se retrasó todo.
Al parecer Natalia llegó un poco tarde al auditorio, pues unas horas antes se encontraba en el Df recibiendo terapia en su brazo derecho, como dejaba ver en Instagram.
Antes de poder entrevistarla, el club de fans de Natalia Lafourcade: Bosque de Chamoy iba a tener su convivencia. Un club muy curioso, muchos de ellos no rebasaban los 25 años y mientras esperaban su turno, concursaban por obtener algunos objetos que solamente un club de fans logra conseguir: gorras promocionales, sencillos promocionales, etc. Algunos de los chicos que asistieron a esa convivencia venían de Xalapa, otros más eran poblanos. Otra cosa curiosa, era que muchos de ellos poseían el reciente disco de Natalia Lafourcade: Mujer divina. Un homenaje a Agustín Lara. Yo esperaría que tuvieran sus discos anteriores, pues las canciones de Agustín Lara son muy lejanas a ellos. Sin embargo, eso indica que uno de los objetivos de Natalia se está cumpliendo: acercar a las nuevas generaciones al gran compositor.
La espera se ha vuelto eterna, estamos sin comer. El club de fans tuvo cerca de media hora de convivencia más el acceso al soundcheck. Afortunados ellos, pensaba.
A esta espera se ha agregado la compañía de una ex-alumna y ahora amiga: Ivonne, acompañada de su novio Alain.
Entre los retrasos y el caos propios de un evento así -más siendo el primero para la compañía productora IMAE- se hicieron presentes.
Mi entrevista había sido pasada al concluir el evento y al término de la rueda de prensa.
Natalia Lafourcade fue la que abrió el evento. Muchos esperábamos que antecediera a Molotov o a Ely Guerra.
Aventurera, La fugitiva, Amar te duele, En el 2000, Limosna, Cursis melodías, Un derecho de nacimiento y Azul fueron parte de las canciones que brindó al público asistente. Número similar al que presentó en el foro Indio del Vive Latino de este año. Natalia disfruta estar en el escenario y lo dejo ver, se movía con naturalidad y bailaba con una sensual ternura algunas de las canciones. Natalia fue entrega total. Muchos nos quedamos con ganas de más canciones.
Al terminar su entrevista, salimos corriendo al área de prensa para presenciar la entrevista general a todos los medios y después tener mis ahora, por las prisas, cinco minutos para poder entrevistarla brevemente. La conferencia de prensa también se retrasó, Natalia estaba recibiendo terapia en su brazo derecho. Mandaba pedir paciencia a la prensa, la cual supo esperar. Era una de las más buscadas.
Pasada la casi media hora de espera, arriba Natalia y todos los medios le piden que pose para la foto. Luego vienen las preguntas acerca de su nueva producción. Natalia responde con naturalidad, pero con amplia seriedad. Parafraseando a Nietzsche, Natalia se toma con seriedad aquello que de niña le divertía, le inquietaba. Mujer divina, quizá ha sido el disco que más la catapultado musicalmente y es un disco que le permitirá ir de girar por toda Sudamérica, también quiere llevarlo a Estados Unidos y Europa. Quiere promocionarlo dónde y cómo se pueda. Quiere recordarle al mundo entero lo valioso que era y es Agustín Lara. Al terminar su gira, espera retirarse a vacacionar su natal Coatepec, para después emigrar a Canadá a darle forma a su siguiente disco. 

IV
Por fin, se va la prensa y es mi turno. Todo el mundo tiene derecho a sus quince minutos de fama, yo estoy presenciando mis cinco minutos de felicidad, de lograr un sueño: conocerla y poder entrevistarla.
Cuatro preguntas son las que pude hacerle y aquí las comparto:

-Has dicho muchas veces que tu disco de Mujer divina así como las colaboraciones con Alondra de la Parra, ha sido para ti como un despertar hacía México, junto con la canción de Un derecho de nacimiento. ¿Cómo te ha acercado todo esto con la juventud?
Natalia: Siento que la canción me acercó bastante. Fue una canción súper linda, porque generó mucha identificación de muchos jóvenes, de mucha gente. Creó un vínculo especial, fuerte. Es una canción muy bonita y de todas mis canciones, creo es la única con un sentido político, social, pero también humano, muy honesto; llena de mucha humildad y buena vibra. No es ninguna canción que esté atacando a nadie en específico, sino que habla de ponernos en causa, de perfilar nuestra energía hacía realizar cosas lindas y positivas. Ha sido una canción que -además de acercarme mucho con la gente-, me hizo sensibilizarme y conectarme ante muchas situaciones, por el hecho de haberla creado con la gente al pedirles en twitter que mandaran sus opiniones acerca de lo que pasa en México, de lo que les gusta o no les gusta. Componerla. Empezar también a analizar qué lo que quería decir y cómo decirlo. Fue un gran reto hacer esa canción, de todas mis canciones es a la que más dedicación le puse. Las otras  se daban en ratos pequeños de inspiración y quedaban bonitas, pero esta exigía más.

-¿Consideras que hay una Natalia Lafourcade antes y después de Un derecho de nacimiento?
Natalia: Sí, es una canción importante. Desde el hecho, que ahora al momento de componer trato de enfocarme un poco más en los mensajes de mis canciones. Ya no se trata sólo de escupir una canción.

-A partir de esta canción ¿te consideras una artista con compromiso social?
Natalia: Mi música jamás fue demasiado tirada hacía la política o hacía la crítica de la misma, ni nada. Pero sí, ahora me siento más comprometida que antes; en cuestión de que tengo la fortuna de poder subir y cantar en un escenario, de transmitir algún mensaje, de tener seguidores en twitter. Entonces sí trato de cuidar mucho qué es lo que hago, digo y comparto, aunque sigue siendo mi perspectiva y mi compartir desde mi vida, desde una experiencia de amor y desamor, intriga, algo que me guste o no me guste de la vida, de lo que veo, de lo que respiro y a través de eso generar algo lindo.

-¿Qué sigue para Natalia Lafourcade?
Natalia: Mi siguiente inédito que ya lo estoy preparando con composiciones que ya tengo y otras que quiero realizar todavía y ver que sale.

V
Al terminar la entrevista, le pido me firme uno de mis discos. Quisiera que me firmara todos, pero entiendo que hay prisa. Al siguiente día tiene que dar un concierto en San Luis. Le doy a firmar Mujer divina; luego –Karla y yo- le regalamos una pequeña copa de talavera poblana con dulces típicos, también le obsequió los últimos dos números de la revista UniDiversidad, le gustan y posa con ellas para la foto.
Al final, le pedimos la foto del recuerdo.
Posteriormente le mostramos unas imágenes del Museo Casa de Alfeñique y con el fin de que se anime a grabar ahí uno de sus videos. El lugar se presta con la temática de tu disco, le decimos. Le encanta la parte de la casa, me agrada más el piano; nos dice.
El trato ha sido ameno. Es una mujer muy sencilla, tiene los pies bien plantados en la tierra. Irradia ternura. Siempre tiene una sonrisa para todos. Incluso, antes de irse, recibe a un par de jóvenes que dicen venir desde Colombia exclusivamente a verla y le regalan un mándala tridimensional de alambre[1], acompañado de una gran explicación. Tiene tiempo para todos. Convivir con la gente que la escucha le da energías. A uno lo deja con ganas de conocerla más a fondo.


[1] Usados hace más de 3.000 años como elementos de contemplación y meditación. De origen Hindú, simboliza la infinidad de los cambios y la armonía del universo. La Flor de Loto o Mándala como se ha mencionado, se colapsa y se expande produciendo una gran cantidad de increíbles formas. http://arteajna.wordpress.com/nuevo-mandalas-tridimensionales-de-alambre/

8 de abril de 2013

¡A beber palabras!-(Sexenio-Puebla 04/04/13)



La columna pasada –so pretexto de Abismo de Ana Belén Barradas- escribí acerca de las nuevas voces poblanas que han ido emergiendo en los últimos años.

Si a Pedro Ángel Palou le debo, en gran medida, mi acercamiento a muchos de los autores que han pasado por mis manos y hoy son parte de mi biblioteca personal. A Jaime Mesa le agradezco mi aproximación a esas prosas poblanas que exigían lectores y encontraron espacio en la antología narrativa Piezas cambiantes. Una de esas voces es la de Eduardo Sabugal. A raíz de esa antología vinieron una serie de ediciones donde Arturo Ordorica, Juan Carlos Reyes y Sabugal tuvieron la oportunidad de publicar su primer libro de cuentos.

Sabugal es uno de esos pocos autores que goza del cine, la música, la cultura popular, da clases, conduce programas de radio, degusta la buena bebida, goza de viajar, ejerce la crítica literaria y cinéfila; empero permanece alejado del “mundo literario”, rara vez se le verá como parte del público en las presentaciones de libros. Tampoco es un autor que se haya cocinado en los tradicionales talleres literarios. Sabugal es un escritor de cepa, de los hechos a la antigua y todo eso está plasmado en su prosa. Por eso leerlo es toda una aventura y dar una opinión literaria sobre su obra se antoja muy insolente.
Sabugal juega a ser Dios mientras escribe y lo deja muy claro en Liquidaciones.

A  los personajes de estos cuentos, les otorga el libre albedrío  necesario para que se entreguen al placer, lo disfruten y como cruel ironía paguen –posteriormente- una condena líquida. Dime qué tan amplio es tu deseo y te diré cuán tan alta será tu condena; pero también dime qué bebes y te describiré quién y cómo eres; parece reflexionar Sabugal en esta colección de cuentos.

Vino, pulque, té, leche, café y whisky son los protagonistas de Liquidaciones, pero también la propuesta estética de este libro; pues cada cuento pretende adueñarse de los efectos y las propiedades de las bebidas y convertirlas en palabras.

La narrativa de Sabugal es la más poblana de todas, ya que su manejo variado de técnicas narrativas, sus amplias y detalladas descripciones y su juego con las estructuras le dan un barroquismo narrativo a Liquidaciones, sin dejar a un lado esa universalidad tan apreciada recientemente.

Un libro que puede atrapar o ahuyentar al lector, pero que al final deja una grata sensación.

5 de abril de 2013

Abismo, metáfora de la rutina-(Sexenio-Puebla 04/03/13)


Puebla vive una oleada literaria, afirmó Mario Martell recientemente. Afortunadamente son más las voces jóvenes que alzan la mano, muchas de ellas con proyección nacional.

Los comandantes de la nueva generación narrativa son Jaime Mesa y Eduardo Montagner; después –con apoyo de Mesa y por arma una buena narrativa- aparecieron con mayor ahínco los nombres de Yussel Dardón, Javier Caravantes, Eduardo Sabugal, Juan Carlos Reyes, Arturo Ordorica y Alejandro Badillo; en su mayoría escritores forjados en la tradición de los talleres literarios, otros más se fueron fabricando en las sombras de sus cuartos. Muchos de ellos han obtenido premios nacionales de gran importancia y otros más forman parte del amplio y valioso catálogo de Tierra Adentro. Voces que prometen mejor futuro para la vida literaria en Puebla.

Lejos de cualquier taller literario, aparece la novela: Abismo de la joven narradora Ana Belén Barradas, quien se lanza al ruedo con tan sólo 20 años de edad y cuya obra fue escrita con tan sólo 16 años de edad.

Abismo cuenta la historia de Alan –un joven escocés de 27 años- quien goza de una vida casi perfecta, hasta que un día su vida cambia y por azares del destino llega al mundo de Etnega, donde se maravillará con la belleza de los paisajes y durante su estancia –Alan- logrará conocerse más a fondo y así comenzar a valorar todo aquello que conocía como vida, pero la rutina le impedía comprender su valor real; uno de esos grandes tesoros es el amor que le tiene a su esposa Aeryn.

Ana Belén Barradas, sin duda, es parte de la generación que vio o leyó los libros de Narnia, Puente a Terabithia o El señor de los anillos; pues en esta breve novela deja ver esa herencia, ya que recurre a la creación de un mundo fantástico poblado por seres extraordinarios como lo son los gnomos, de la misma manera inventa el lenguaje de esos habitantes. Sin embargo, eso no es lo valioso de esta novela, lo plausible es cómo se sirve de una pequeña metáfora para darle vida a una breve novela: Etnega; ése mágico lugar como alegoría del espacio a donde todos quisiéramos escaparnos y mandar todo a volar o como sinónimo de ese viaje interno que todos necesitamos. Y debajo de todo eso, aparece la invitación a valorar y cuidar nuestra naturaleza, así como el amor.

Abismo es una buena primera novela que deja ver las capacidades narrativas de Ana Belén Barradas. Ahora toca esperar una segunda novela donde sean más los recursos literarios y/o estéticos manejados por la autora.

4 de marzo de 2013

Lía y su guía para perder el miedo-(Sexenio-Puebla 25/02/13)


Escribir libros para niños es una empresa difícil y delicada.

Existen editores y escritores que menosprecian la capacidad de entendimiento que un infante puede tener y deciden entregar textos pobres, sin mucha carne. Afortunadamente aún quedan escritores y editoriales que creen en una calidad textual y gráfica.

La editorial méxico-española: Sexto piso, sigue apostando por la novela gráfica como un género netamente literario y ha ido creando, poco a poco y a pasos agigantados, un catálogo de gran calidad. Con esta colección buscan cubrir al público infantil, adolescente y adulto. Una de las fórmulas que les ha funcionado es la de invitar a escritores mexicanos a crear una historia profunda y fuerte para niños -de temáticas actuales- y a ilustradores mexicanos para acompañar al texto. Los ojos de Lía de Yuri Herrera es uno de los títulos que se agregan a este valioso catálogo.

Con un lenguaje sencillo y una bella narración, Yuri Herrera cuenta la historia de Lía, una niña que disfrutaba de mirar todo lo que le rodeaba y se maravilla por las formas y colores de cada objeto que observaba, hasta que un día su entorno recibe una alteración: la violencia en las calles. Los adultos y la televisión empiezan a hablar de estos hechos, mientras que sus padres hacen todo lo posible por ocultarle esa triste realidad a Lía. Dicen que la verdad, aunque trates de ocultarla, termina por asomarse y así le pasa a Lía, un día al salir de la escuela se encuentra con un tumulto de gente que rodean a un hombre que yace muerto en el asfalto. A partir de este momento, la actitud de Lía ante sus padres, así como la percepción que tiene del mundo cambia para bien y busca la forma de perder el miedo y empezar a componer -desde su trinchera-, las cosas para poder regresarle a sus ojos la belleza que tanto disfrutaba admirar.

Los ojos de Lía es un cuento –para niños y adultos- que ofrece salidas para confrontar nuestra realidad y perder el miedo. Es cierto que ahí está la violencia, pero depende de nosotros que las cosas sigan de esa forma, una de las tantas reflexiones que nos ofrece este libro. Nunca menospreciemos la inteligencia y comprensión de los niños, pues siempre nos llevaremos gratas sorpresas debidas a la gran visión que poseen; tal vez en su “inocencia” están las soluciones que los adultos necesitamos para transformar nuestro presente, pareciera ser la otra reflexión que arroja el texto de Yuri Herrera.

Los ojos de Lía es el libro que los padres necesitan para compartir tiempo de calidad con sus hijos.

25 de febrero de 2013

Amor tras bambalinas (Sexenio-Puebla 11/02/13)


No hay Historia no que no esté llena de pequeñas historias y no existe personaje que no tenga cosas que ocultar; son algunas de las pequeñas ideas que surgen al leer la más reciente obra de la escritora mexicana Mónica Lavín: La casa chica (Planeta, 2012).

La casa chica combina con gran precisión y fineza los hechos históricos con la ficción para contarle al lector una serie de historias amorosas que “quizá” pudieron haber sucedido en México, tal y como se cuentan en este libro, entre los años de 1930 a 1950.

El lector que se acerque a La casa chica podrá conocer la parte amorosa y protectora del expresidente de México: Miguel Alemán; la fortaleza amorosa que Frida Kahlo tenía para amar fervorosamente a Diego Rivera y al mismo tiempo sostener grandes amoríos con personajes como Nickolas Murray; o el amor diocesano que Emilio “El indio” Fernández le tenía a la actriz Olivia de Havilland, razón por la cual rebautizó a una de las calles de Coyoacán como Dulce Olivia. Sin dejar a un lado la pasión, devoción y el desenfreno amoroso que existía entre Manuel Rodríguez Lozano y Abraham Ángel. O los pleitos amorosos e intelectuales que José Vasconcelos tenía con Enrique Gómez Carrillo por el amor de Consuelo Suncín, quien al final sería la viuda del escritor Antoine de Saint-Euxpéry.

Historias que transcurrieron tras bambalinas de esa Historia que se estudia en las primeras etapas escolares. Relatos que gozan de gran verosimilitud y donde cuesta trabajo ubicar dónde comienza lo ficcional y dónde lo real.

Quizá faltó contar la obsesión amorosa que Agustín Lara le profesaba a María Félix.

La casa chica como una metáfora de ese México que todos tenemos certeza de su existencia, pero que nos negamos a ver. Relatos que retratan cual fotografía a ese México amoroso, pasional, perverso y desenfrenado que cobró vida lejos de toda mirada.

La incursión de Mónica Lavín con la narrativa histórica sigue siendo exitosa, como demostró anteriormente con Yo, la peor y Las rebeldes; las cuales han alcanzado un gran número de ventas. Esta nueva obra –sin lugar a dudas- cubrirá las expectativas de muchos lectores, pues la casa chica está inscrita en el inconsciente colectivo de los mexicanos.

Un libro muy rico, disfrutable e imperdible y que estoy seguro ayudará a muchos a comprender el origen de muchas de las decisiones que cambiaron a México.

El huracán Yoani (Diario Milenio/Opinión 25/02/13)


No diré que soy Yoani, menos aún que “todos” lo somos. Esas consignas suelen gritarse a coro, y ella prefiere hablar en voz bajita porque así sus palabras llegan más lejos. Tampoco la conozco, pero hace años que leo sus escritos como quien los encuentra embotellados en mitad del mar. Suelen ser líneas simples, cotidianas, valientes. Si en otras latitudes los blogs suelen servir para buscar lectores, hacer amigos o matar el hastío, Yoani Sánchez bloguea por necesidad, aun si el precio a pagar es vivir perseguida y estigmatizada por una dictadura seguramente menos fuerte que ella, si ya se ve de qué lado está el miedo.
¿Ventila acaso el blog y la cuenta de Twitter de Yoani secretos de Estado, información clasificada o intimidades de los mandamases? No es preciso ir tan lejos, ni mucho menos, para imantar la paranoia de esbirros y soplones, ahí donde el poder tiene ojos que atraviesan paredes y no existe el derecho a la intimidad. Bastaba con abrir una ventana y convidar al mundo a asomarse a su casa. Antes que en podios, plazas y manifiestos, la realidad detrás del discurso oficial se revela en detalles tan insignificantes como el estado actual de la alacena o el trámite de un simple documento oficial. Medio mundo, por tanto, se enteraba cada vez que a Yoani le era negado el permiso de salida.
Lo de menos —o acaso lo de más— era si a la bloguera se le había distinguido con algún premio o reconocimiento internacional. Estaba castigada, como una niña desobediente. Y se quedaba al fin sin el viaje ni el premio, pero jamás callada. Cierto que casi nadie en la isla-guardería podía, ni aún puede, acceder a su blog —excepto, claro está, los polizontes al servicio del régimen—, aunque para ese caso cada uno tenía su historia por contar. ¿Cómo evitar, al fin, que se multiplicaran blogueros y tuiteros dispuestos a abrir nuevas ventanas? Gracias a eso, pudimos asistir a más de uno de esos infames “actos de repudio”, donde el desobediente y su familia son acosados, agredidos y golpeados por una horda de siervos de la tiranía, perfectamente coordinados y disciplinados, si bien nunca bastantes para imponer silencio a los proscritos.
Hace ya una semana que Yoani Sánchez anda de viaje. Nos lo avisó con tiempo, de manera que el día de su partida no era ya solo ella la emocionada. Tuiteó sin freno desde el aeropuerto, todavía incrédula y muy probablemente con el alma en un hilo. Unas horas más tarde, ya en tierra brasileña, la sonrisa de Yoani cruzando los portones del aeropuerto de Salvador de Bahía daba la vuelta al mundo, plena de la alegría pegajosa de quien se estrena como mayor de edad y ya descubre un planeta distinto.
La travesía de Yoani por Salvador, São Paulo y Rio de Janeiro ha exhibido no sólo su candor y bravura, sino asimismo la fragilidad de ese régimen férreo que ahora menos que nunca puede hacerla callar y se vale de turbas de fanáticos locales, curiosamente coordinados y disciplinados a la manera de los actos de repudio. Pero he aquí que sus gritos, pancartas y consignas no alcanzan para arrebatarle la sonrisa. Al contrario, asegura, nada es mejor que estar en uno de esos sitios, para ella aún rarísimos, donde cada quien suelta su opinión sin pagar consecuencias. Y el punto es que las turbas carecen de opinión, especialmente cuando sirven a un amo que no las pertrechó con argumentos.
Hoy día, Yoani Sánchez no tiene que afanarse para que su mensaje llegue lejos, si para eso ya cuenta con el rebaño de malquerientes que se turna para hostigar sus actos y darles un enorme realce involuntario. Se trata a todas luces de una gira triunfal, y de ello da constancia el terror desbocado de un régimen vetusto y bravucón, dictadura dinástica cuyo líder actual no titubea en arrogarse “autoridad moral”: manía vieja, por cierto, entre los moralistas autoritarios.
Hace rato que vi las fotos recentísimas de Yoani en Instagram. Copacabana, Ipanema, Pão de Açucar, Leblon: parajes todos mágicos cuando se miran desde unos ojos en tal modo sedientos de universo. Nadie puede vencer a una mirada así, ni a una sonrisa así, ni a una voz empeñada en hacerse entender quedito y despacito. No es cierto, pues, que “todos” seamos Yoani, pero habemos legiones dentro de sus zapatos. En dos palabras simples: qué emoción.

11 de febrero de 2013

Radiografía juvenil-(Sexenio-Puebla 28/01/13)


El mapa literario en México cada vez es más amplio. Seguir a las nuevas voces, a veces, es un poco complicado. Gracias a Jaime Panqueva tuve la oportunidad de descubrir a una voz literaria con un futuro prometedor, la de César Tejada. Quien acaba de publicar su ópera prima: Épica de bolsillo para un joven de clase media, bajo el sello editorial Planeta. Tejeda actualmente es becario de la Fundación para las Letras Mexicanas y fue director de la revista Los suicidas.

Épica de bolsillo para un joven de clase media es protagonizada por Julio; un joven que quiere ser escritor, que es novio de Clara y juntos comparten una casa, el amor por una perrita y la edición de una revista. Sin embargo, un día su vida da un giro inesperado al recibir la petición de Clara para tomarse un par de semanas de distancia. Ante la ausencia de Clara, el lector asistirá a las inseguridades propias de un joven que un día lo tenía todo y de repente siente que se queda sin nada. Este abandono momentáneo le servirá a Julio para entender las razones de la posible ruptura y de paso saldar cuentas con su pasado. El lector acompañara a Julio a lo largo de dos semanas llenas de divagaciones, de sesiones con el psicoanalista y de una serie de acontecimientos que le ayudarán a ir entendiendo la decisión de Clara y de igual forma irá tomando el valor necesario para afrontar la transición de hacer a un lado el mundo juvenil, para dar la bienvenida al adulto.

Escrita de forma fluida y recurriendo a una narración que va alternando el presente con el pasado, César Tejeda toma una serie de hechos cotidianos para construir una historia aparentemente sencilla. Épica de bolsillo para un joven de clase media es una novela muy rica en su trama y donde el lector podrá identificarse ampliamente con el narrador o con las situaciones que sufre Julio. Una novela que con naturalidad invita al lector a reflexionar sobre cada una de las decisiones que uno va tomando en el día a día.

Novela que podría considerarse como una pequeña radiografía generacional.

Un grandioso debut literario el de César Tejeda y cuya obra lo inscribe a una serie de autores que van mezclando exitosamente las experiencias personales con la ficción; como lo son Guadalupe Nettel o Ximena Sánchez Echenique.

31 de enero de 2013

Lista de libros leídos en 2012



1.      El ajuste de cuentas de Tibor Déry (Cuento).
2.      Diario de un loco de Lu Hsun (Cuento).
3.      El daño no es de ayer de Ignacio Padilla (Novela).
4.      La vuelta de tuerca de Henry James (Novela).
5.      Distopía de Leonardo Da Jandra (Novela).
6.      Rating de Alberto Barrera Tyszka (Novela).
7.      La calavera de cristal de Juan Villoro y BEF (Novela gráfica).
8.      Señor Fritos de Mauricio Montiel Figueiras y BEF (Novela gráfica).
9.      Los calcetines solitarios de Luigi Amara y Trino (Novela gráfica).
10.  Diario de invierno de Paul Auster (Novela).
11.  El año de la liebre de Arto Paasilinna (Novela).
12.  Escribir ficción de Edith Wharton (Ensayo).
13.  La derrota de Dios de José Luis Trueba Lara (Novela).
14.  La soledad de los números primos de Paolo Giordano (Novela).
15.  Los living de Martín Caparrós (Novela).
16.  Conspiración de las cosas de Felipe Soto Viterbo (Novela).
17.  El mal de taiga de Cristina Rivera Garza (Novela).
18.  Un hombre con suerte de Pedro Ángel Palou (Relato).
19.  La naturaleza de las cosas de Pedro Ángel Palou (Relato).
20.  No hacen falta alas de Pedro Ángel Palou (Cuento infantil).
21.  Los libres no reconocen rivales de Paco Ignacio Taibo II (Historia).
22.  El pequeño mecanismo de los acontecimientos de Fabian Casas (Poesía).
23.  El general orejón ese de Paco Ignacio Taibo II (Historia).
24.  Ave Xóchitl y la serpiente de luz de Ximena Sánchez Echenique (Cuento infantil).
25.  El impostor de Pedro Ángel Palou (Novela).
26.  Fútbol. Dinámica de lo impensado de Dante Panzeri (Ensayo).
27.  Fuga en mí menor de Sandra Lorenzano (Novela).
28.  Mentiras de verano de Bernhard Schlink (Cuento).
29.  El árbol de las preguntas de Guadalupe Alemán (Cuento infantil).
30.  Efusiva penitente de Valeria Guzmán (Poesía).
31.  Cuartos para gente sola de J.M. Servín (Novela).
32.  Coronada de moscas de Margo Glantz (Ensayo).

Lo que equivale a 2.6 libros leídos por mes. Muchos de estos libros fueron reseñados en mi columna El Guardián del Diván que aparece en Sexenio-Puebla, otros para la sección de reseñas de la revista UniDiversidad-BUAP: Taller. Y algunos libros de Pedro Ángel Palou fueron leídos para la realización de su página web.

28 de enero de 2013

Vivir o morir, no hay más-(Sexenio-Puebla 21/01/13)


Conforme pasan los años, Almadía se consolida como una editorial que apuesta por autores sin una presencia clara en el mercado mexicano y por tener entre su catálogo a una serie de escritores cuya narrativa es arriesgada, provocativa y llena de entrañas. En algunos casos, son textos literarios llenos de una crudeza que pueden maravillar o causar repulsión.
Cuartos para gente sola de J. M. Servín no es un libro recién escrito, es más bien un rescate literario que hace esta editorial con el fin de acercar a este autor con más lectores. Años atrás fue publicada por el sello Joaquín Mortiz.

En esta novela se cuenta la vida de Edén Sandoval; un hombre que vive arrumbado en un pequeño cuarto, donde también habitan una televisión de bulbos y una caja de libros, sus pertenencias más valiosas, quizá. La vida de este personaje está llena de una cotidianidad muy tediosa y una soledad hondamente abrumadora; por si esto fuera poco, la casera de la vecindad se caracteriza por ser un tanto paranoica. Cansado de poseer una vida intrascendental, un día la vida le ofrece una oportunidad que cambiará el resto de sus días: ganarle una pelea a un perro altamente peligroso. A partir de esta escena se desarrollarán una serie de acontecimientos que eliminaran al tedio de su vida y le darán la bienvenida a un novedoso y atractivo caos: la repentina aparición de una vecina que lo salva de encontrarse con la muerte, así como la repentina y extraña muerte de la casera.

La virtud de esta novela corta recae en el peso del personaje, no podría concebirse esta narración sin la serie de actitudes que conforman a Edén Sandoval. Un tipo acostumbrado a la soledad, al desapego emocional, a las pérdidas humanas y animales. Un hombre que se abriga en el abandono cada noche. Por ello, -creo- la parte trascendental de la novela se encuentra en todo lo que acontece después de la pelea de perros, pues Edén sufrirá una especie de muerte iniciática y esto le ayudará a encontrar las fuerzas necesarias para deshacerse de todo aquello que lo ata a su pasado y a la ciudad donde vive.

Cuartos para gente sola es una novela con una simple, pero bien trabajada estética y que de una u otra forma, sin ser el propósito –pienso- del autor deja una gran enseñanza sobre la vida y el papel que desempeñamos en la misma. Un libro que no te suelta hasta llegar al punto final.

21 de enero de 2013

Se fue el 2012 y luego qué-(Sexenio-Puebla 08/01/13)


El año que se acaba de ir, tuvo muchas cosas dignas de mandar a vagar por un desierto para jamás volverlas a encontrar o de quemarlas y evitar que sus cenizas renazcan como una ave Fénix de las desgracias.

La última columna que escribí el año pasado data del 15 de noviembre. Un día, de repente se me fueron las ganas de escribir de la misma forma en que se van las ganas de todo.

A principios de septiembre descubrí lo endeble que soy. Nunca es grato percatarse de la fragilidad individual. Fui diagnosticado con un cuadro leve de estrés provocando una fuerte migraña y un terrible vértigo. Luego en terapias con mi psicóloga, también salió que tengo cuadros leves de depresión.

Por chistoso que suene, me deprimió más saber que tengo un poco de depresión.

Para colmo mis alegrías y pasiones personales, tampoco daban para más: un Puebla con la franja en rojo y al revés, además de una forma de juego digna de cortarse las venas; percatarme que perseguir los sueños no conlleva un resultado positivo y perder toda esperanza en cuanto al futuro político que nos espera como mexicanos. Darse cuenta que para progresar como sociedad nos falta mucho y no sé sí tengo las suficientes ganas para poner mi grano, porque a veces siento que no vale la pena, que nadie valora el sacrificio y el esfuerzo de la gente de buena fe. Que no basta con alzar la voz, que no sirve de mucho ser joven, que ser ciudadano es sinónimo a no ser nadie, ni nada. Que funciona más ser prepotente, corrupto. Desde que hacía eventos para mi facultad sin ganar un peso y con la pura satisfacción de conocer a un escritor (muchos de ellos, ahora mis amigos) se decía que seguro andaba en corruptelas. Ya no tengo la suficiente energía para soportar ese tipo de acusaciones mal fundadas.

El año pasado perdí mucha esperanza, hoy queda la esperanza de algún día recuperarla.

Y los últimos días del año me despidieron con la muerte de mi Tía Andrea, una tercera abuela para mí.

Sin embargo, existieron cosas muy rescatables: ser de las pocas personas que pudieron convivir con Carlos Fuentes antes de su fallecimiento, haber sido anfitrión de Cecilia Suárez, lograr conocer a Alondra de la Parra, así como las grandes charlas con escritores e historiadores que se pudieron dar, gracias a los eventos que he organizado en el Museo Casa de Alfeñique. La llegada de una nueva integrante a mi familia: Nala, una bella bóxer, gracias a ella mi casa no se ve tan vacía. El ser testigo de la existencia de personas que buscan -a través de las artes y la literatura - combatir los daños que han percudido a nuestra sociedad, como lo son las jornadas de lectura realizadas por Fernando Manzanilla.

Y sí, el fortalecimiento y retorno de viejas amistades, así como la apertura a otras más.

Tristemente, con todo y esto, a veces me dan ganas de soltar todo y largarme. Reinventarme en otro lado. Curarme de todo lo que me ha exprimido Puebla y de lo que no me ha querido devolver.

Dicen que este año vendrá mejor, que es año de cambios positivos.

Por lo pronto retornaré a mis raíces, a refugiarme en lo que supuestamente me hace feliz, a intentarlo nuevamente, antes de abandonar este barco llamado Puebla. Leer, escribir, fútbol, XBOX360, Nala, amigos, familia y caminar por DF; todo al mismo nivel.

Queda creer que las cosas deben cambiar y que después de la tormenta y el sufrimiento, viene la calma y la felicidad.

8 de enero de 2013

El derrumbe de la mentira-(Sexenio-Puebla 15/11/12)


En la reinterpretación que Pedro Ángel Palou hizo -en el manifiesto de la generación del Crack- sobre Las seis propuestas para el próximo milenio de Italo Calvino, aseguraba que la levedad narrativa no tendría que estar peleada con la profundidad y mucho menos con la calidad. Un claro ejemplo de ello es Mentiras de verano, la reciente entrega que Bernhard Schlink hace a sus lectores.

Schlink recurre a varias situaciones de la vida cotidiana: una mala relación entre padre e hijo y un viaje vacacional para arreglar las cosas; un anciano que inventa unas vacaciones familiares, para terminar con su vida de la mejor forma sin consultarlo a sus seres queridos; un pasajero de avión que inventa toda una historia para salirse con la suya; una mujer que un buen día pierde el sentido y significado de su vida o un hombre que es incapaz de serle fiel a su esposa. A través de una prosa bien trabajada, Schlink enlaza las historias con un gran tema conducto: la mentira en la vida del ser humano. Mentira que deja de tener sostén para los protagonistas durante sus vacaciones de verano.

A lo largo de cada uno de los cuentos, los dueños de la mentira son personajes que van de la frialdad a la incomprensión del daño que ésta les hace a ellos y a su entorno. Mientras que los afectados por la mentira irradian una pasión por el ser amado, que se muere una vez descubierta la verdad. Como si ésta fuera capaz de matar todo ímpetu.

La mentira como una certeza inventada que una vez descifrada o alterada deja en una orfandad absoluta a cualquiera que la practique. La mentira como un sostén para hacer más llevadero el día a día, pero una vez alterado nuestro baile de máscaras –llamado rutina-, se desmoronan intempestivamente y con ello la supuesta realidad en la que se vive.

La mejor literatura, dicen, es aquella que te cambia la percepción de la vida. Afirmar que este libro pertenece a la gran literatura, me parece arriesgado. Empero, preciso es decir que Mentiras de verano es un libro que deja un sabor agridulce e invita a reflexionar el papel que la mentira juega en nuestras vidas.

Un libro que no decepcionara a nadie. Cuentos que deseas terminar para llegar a un posible fin, pero al mismo tiempo quisieras que duraran más.